Demoró ocho días.
La pesadilla de la familia Budhoo comenzó una tarde como otra cualquiera en el sur de la Florida, el 10 de octubre. Se propagó la noticia de que una sección de un garaje en construcción en el recinto oeste del Miami Dade College en el Doral se había derrumbado, niveles de concreto aplastando otros niveles de concreto como un pancake.
Ellos sabían que Robert Budhoo, padre de tres hijos, había salido de su casa de Tamarac horas antes para trabajar en el garaje como electricista de Stryker Electric. Un equipo de televisión se presentó en su casa. Y Budhoo, de 53 años, no respondía su teléfono celular.
La esposa de Budhoo, Laurel, dijo a WSVN-Fox 7: Yo creo en los milagros.
Ellos fueron al sitio de la construcción, con la esperanza de ver o escuchar algo que les indicara que él estaba todavía vivo. Se sacó un cadáver. Otro, atrapado en la cabina de un camión, fue liberado durante la noche cuando los bomberos le amputaron las piernas por debajo de las rodillas y lo llevaron a toda prisa al Jackson Memorial Hospital, donde falleció más tarde.
No obstante, no se sabía nada de Budhoo.
Al terminar las primeras 24 horas, tres personas habían sido declarado muertas y unas 10 más estaban lesionadas. Todos ellos trabajaban para contratistas o subcontratistas.
La familia de Budhoo siguió esperando.
Ellos se mantuvieron en la escena de los hechos. Ellos dieron entrevistas y enseñaron fotos. Ellos vieron cambiar la descripción oficial de la misión de rescate a recuperación.
El está ahí, dijo su hija Tasha Bagwandeen un día después del derrumbe. El necesita que alguien lo rescate.
Días después, considerando que los rescatistas no estaban actuando con suficiente rapidez, ellos llevaron a cabo una protesta, con más de 60 familiares portando carteles hechos a mano y gritando a los agentes de policía y los bomberos.
Un policía del Doral dijo que estaban tratando de abrir brechas para meter una cámara y poder ver a mayor profundidad. Dijo que habían tenido que moverse despacio porque el edificio derrumbado seguía inestable y los trabajadores habían sentido tambalearse el edificio vecino.
Uno de los cinco nietos pequeños de Budhoo preguntaba por qué él no venía a casa.
El lunes, las autoridades dijeron que habían localizado a Budhoo.
Pero la noticia vino con un lado malo.
Debido a la inestabilidad de los escombros, así como serias preocupaciones de seguridad por los trabajadores en el sitio, todo parece indicar que la extracción física del cadáver podría demorar varios días más, dijo el detective Roy Rutland, portavoz de la policía de Miami-Dade.
Sus familiares dijeron que creían que había habido confusión sobre dónde estaba Budhoo. El día del accidente, uno de los colegas de Budhoo dijo a la familia y al equipo de rescatistas que lo había visto por última vez en el lado oeste del edificio.
Pero los familiares afirmaron que esa noche los perros identificaron y se centraron en un punto diferente que finalmente resultó ser equivocado.
Todo esto es un desastre, dijo su sobrina Judith Budhoo.
El jueves, un van de la Oficina del Médico Forense de Miami-Dade se acercó para recibir un cadáver, encontrado finalmente y del que se creía que era el de Budhoo, aunque se necesitaba hacer pruebas para confirmar la identidad.
Seguía habiendo muchas interrogantes en el aire. ¿Por qué se derrumbó el garaje? De quién es la culpa? ¿Se podía haber prevenido?
El jueves, no hubo milagros, sólo duelo. Los familiares dijeron que se sentían aliviados de que se hubiera sacado a Robert Budhoo y contentos de que ningún rescatistas sufrió lesiones en el proceso.
No podemos volver atrás, y no podemos cambiar el presente, dijo otra sobrina de Budhoo, Britney. En vez de enojarnos, estamos de duelo. Enfurecernos no nos devolverá a mi tío.
La redactora de The Miami Herald Anna Edgerton y la asociada noticiosa de The Miami Herald WFOR CBS4 contribuyeron a este reportaje.





























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