Una noche del pasado otoño, Leovigildo Bravo Fraga manejaba hacia el trabajo cuando un auto policial de Medley, que hacía izquierda en una intersección, chocó con su minivan.
El resultado: Fraga, de 49 años, fue acusado de no ceder el paso, arrestado por un cargo de manejar ebrio y se le envió esposado a la estación de policía.
Pero el caso se desenredó rápidamente. Se le retiró el arresto a Fraga cuando agentes de la policía de Hialeah, llamados para ayudar a los policías de Medley, se dieron cuenta que Fraga no estaba ebrio.
Y un ajustador de seguros de autos notó posteriormente que los informes de la policía de Medley y las fotos de la escena del choque no concordaban con las pruebas: el agente de Medley, y no Fraga, tenía la culpa del accidente. Una investigación policial también descubrió un video de supervisión del choque y mostró que la culpa no era de Fraga.
Finalmente, los fiscales de Miami-Dade dijeron que no podían probar que los tres policías de Medley cometieron delitos. Pero el Departamento de Policía de Medley despidió al agente Freddy Romero, al sargento Jorge Pérez y al teniente Joseph Olmedo por escribir reportes policiales falsos y otros malos comportamientos en el ejercicio de la profesión.
Fraga dijo: Mi auto está aún dañado y nadie me ha pagado nada. Mi licencia está suspendida y no sé por qué. Tengo que depender de amigos para que me lleven al trabajo.
El episodio es una mala reputación para el departamento de Policía de Medley, la ciudad industrial de ocho millas cuadradas de Miami-Dade que se encuentra justo al oeste de Hialeah.
John Rivera, presidente de la Asociación Benevolente de Policía de Miami-Dade, que representa a dos de los tres agentes, calificó los despidos de severos e injustos.
Los tres agentes también demandan a Medley, al decir que la investigación fue severamente defectuosa y que la jefa de la policía violó la carta de la ciudad al ordenar sus despidos.
Esto es una cacería de brujas y una violación deliberada de todo concepto de imparcialidad, dijo, José M. Herrera, el abogado de los agentes que demandan a la ciudad.
El incidente se detalló en más de 800 páginas de documentos internos obtenidos por The Miami Herald:
El 8 de octubre del 2011, Fraga manejaba hacia el sur en la Avenida 72 del Northwest a eso de las 11:00 p.m. La luz del semáforo estaba en verde en la intersección de Northwest South River Drive, donde el agente Romero trataba de girar a la izquierda.
Romero, quien estaba de servicio y manejaba su auto patrulla, falló en ceder el paso, golpeando al vehículo de Fraga. Ninguno de los autos tuvo daños graves y nadie resultó lesionado.
El choque de autos fue el cuarto de Romero en sus 18 meses como policía de Medley. El accidente lo colocaba ante serias medidas disciplinarias. El llamó al sargento Pérez, quien inmediatamente reclamó que el aliento de Fraga olía a cerveza.
Fraga, del personal de carga del aeropuerto, admitió que había bebido dos cervezas siete horas antes durante una parrillada y antes de una siesta.
Sin embargo, el mismo Romero le administró una prueba de sobriedad, que dijo que Fraga no pasó.
Romero dijo posteriormente que nunca había arrestado en realidad a Fraga. Pero Romero esposó a Fraga, le leyó sus derechos y lo llevó a la estación de policía de Hialeah, registrándolo como un arrestado.
Su aseveración de que el Sr. Fraga nunca estuvo bajo arresto es inconsistente con su tratamiento, escribió la jefa de policía de Medley, Jeanette Said-Jinete, en su reporte disciplinario final.
En la estación de Policía de Hialeah, un agente especializado en manejo bajo influencia le hizo una prueba de aliento a Fraga. Dos veces, el nivel de alcohol fue de 0.00 es decir, sobrio.
Al vérselas con un hombre que claramente no estaba ebrio, los agentes de Medley dejaron el libertad a Fraga, pero lo citaron por el accidente de tránsito. Fraga, a quien le remolcaron su auto, tuvo que pagar $151 al lugar en que le llevaron el vehículo para poderlo sacar.
Herrera, el abogado de los agentes que demandan a la ciudad, dijo que creía que Fraga, quien trabaja en el turno nocturno, estaba afectado por el agotamiento.
Pérez escribió en su reporte que Fraga viajaba al menos a 60 millas por hora, una declaración que quedó posteriormente descartada por el video de supervisión.






























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