Opinión

ALEJANDRO ARMENGOL: Profesionales sin entrada ni salida

 

Hay un rasgo que se repite en las medidas formuladas por el gobierno de Raúl Castro, y es excluir a los profesionales de los cambios que, según La Habana, buscan “actualizar” el modelo cubano.

Para quienes mandan en la isla, los graduados universitarios quedan fuera de los supuestos beneficios que trae trabajar por cuenta propia o emigrar temporalmente fuera del país.

La primera consecuencia es de índole personal. Quienes se esfuerzan por obtener un título se enfrentan a un presente muy limitado y un futuro más incierto aún. O se limitan a un trabajo mediocre, donde siempre está presente el peligro del despido por los ajustes laborales, dilatados pero no extinguidos, o se dedican a empleos más lucrativos aunque alejados de su perfil de estudios. La literatura creada en los últimos tiempos en Cuba se ha encargado de recrear hasta el cansancio la frustración de lingüistas convertidos en guías turísticos y de ingenieros manejando taxis.

Otro resultado de esta política errónea tiene que ver con el desarrollo de la nación, que se compromete con esta negativa a mejorar el nivel de vida de quienes han alcanzado una educación superior, al tiempo que los mantiene como rehenes.

La educación, una de las conquistas más cacareadas de la revolución, ha pasado de ser un logro a una rémora. No hay mejor prueba de ello que la tan esperada reforma migratoria, que entrará en vigor en enero del 2013.

Mientras la ley de migración modificada amplía plazos, suprime la duplicación de permisos (el nuevo “permiso de salida” se concreta en el pasaporte actualizado) y permite el regreso de los inmigrantes obedientes al régimen, en el caso de los profesionales es incluso más represiva que en años anteriores.

No sólo en el caso de los médicos. Por décadas el régimen no ha permitido o le ha puesto trabas y demoras a la salida de otros graduados universitarios, pero como todo lo que ocurre en Cuba, se han sucedido los períodos de un cierre mayor con otros de relajamiento, de acuerdo a multitud de factores que iban de la arena internacional al plano doméstico. De ahora en adelante no. La modificación de la ley deja establecido el parámetro a seguir.

De acuerdo a uno de los cambios establecidos en la ley, cualquier graduado de la enseñanza superior que participe en una investigación que se considere “vital” para el desarrollo de la nación queda excluido del otorgamiento del pasaporte y con ello de la posibilidad legal de salida. Lo que ocurre es que bajo una categoría tan amplia, y teniendo en cuenta los temores, la corrupción y la envidia imperante en la isla, cualquier jefe de, por ejemplo, el Ministerio de Cultura en un municipio, puede impedir que un licenciado en letras se vaya porque ha participado en un censo de los versificadores, y el dato es de “vital importancia”, ya que refleja el desarrollo cultural de la zona.

Como siempre, el gobierno echa mano al socorrido argumento del “robo de cerebros”. Solo que este llamado “robo de cerebros” no es más que un argumento tercermundista para ocultar la impericia de los gobernantes. En los hospitales de Estados Unidos hay médicos de India y Pakistán; en las universidades de este país, por ejemplo, aquí, en la Universidad de Miami, se encuentran ingenieros de alto nivel procedentes de los países árabes; en Madrid resulta fácil encontrarse con un facultativo que sueñe o busque ejercer en Londres. Todos estos casos reflejan un fenómeno intensificado con la globalización: las personas buscan vivir en donde se sienten mejor, se les reconoce más por su labor y son mejor recompensadas. Nada más natural, y no por ello los gobiernos tienen que establecer barreras que impidan la partida sino contribuir a crear mejores condiciones de vida en los lugares de origen.

En el caso de los profesionales cubanos, el gobierno da cada día nuevas muestras de que le interesan poco en la mayoría de los casos, cuando no puede explotarlos como fuerza de trabajo que alquila o exporta de acuerdo a conveniencias políticas. Lo demás es mantener en aumento un ejército de braceros encargados del suministro de remesas.

Es posible que ese ingeniero que sale de Cuba termine colocando antenas de televisión en Miami, o que ese médico que abandona una misión internacionalista nunca vuelva a ejercer, y sea simplemente un enfermero en esta ciudad. Pero es un destino propio, elegido sin que el Estado lo mueva como un peón de un barrio marginal de Caracas a un campamento en Haití, con independencia del beneficio que estos cuidados sanitarios puedan brindar a muchos.

Tanto la supuesta bondad del régimen, como el beneficio económico que obtiene brindando servicios médicos en el exterior, se deben a la burda explotación de sus graduados universitarios, que en última instancia poco tienen que agradecer al gobierno.

Más de Opinión

  • GUILLERMO DESCALZI: George Zimmerman, víctima

    Ha comenzado el juicio a George Zimmerman. Mató de un tiro a Trayvon Martin, pero la premisa de su defensa es que en este caso ni el victimario es necesariamente el agresor, ni el muerto es necesariamente la víctima. Allí está el quid de la cuestión.

  • MARIA CLARA OSPINA: Cerdos nadadores

    Para comenzar las vacaciones de verano voy a contarles sobre una isla; mejor aún, sobre una isla donde hay cerdos nadadores. Esto sucede en Mayor Spot, un cayo de las Exumas, un rosario de más de 360 islitas y cayos, parte de las Bahamas, al sureste de Nassau.

  • SERGIO MUÑOZ BATA: ¿Traidor o héroe?

    Para sorpresa de algunos y desinterés de otros, Edward Snowden, un analista privado contratado por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense recién ha revelado que además de espiar a sus enemigos y a los periodistas hostiles, el gobierno también espía a los ciudadanos comunes y corrientes cuando lo considera pertinente, y que lo hace siempre con el beneplácito del Congreso y del Poder Judicial.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos