WASHINGTON -- Son dos de las mayores partes del gobierno federal. Están creciendo. Y se encaminan hacia problemas financieros que afectarán a decenas de millones de estadounidenses a menos que algo cambie.
El Medicare es el mayor comprador nacional de atención médica, con un gasto de $550 mil millones el año pasado para atender a 48.7 millones de estadounidenses. El problema es que los impuestos pagados por los trabajadores y los empleadores para financiar el programa no cubren el costo total, y el gobierno, desde el 2008, ha venido extrayendo de su fondo fiduciario para compensar la diferencia. A no ser que haya cambios, el fondo fiduciario se agotará en 12 años en el 2024 y el gobierno tendría que aumentar los impuestos o cortar los servicios.
El Seguro Social, que proporciona beneficios a 55 millones de personas, está en mejor forma financiera, pero la proyección es que los fondos que lo apoyan se agotarán en el 2033: tres años antes de lo previsto el año pasado.
El presidente Barack Obama y el candidato presidencial republicano Mitt Romney ofrecen enfoques ampliamente diferentes para poner los dos populares programas sobre bases financieras sólidas. Ambos ofrecen más detalles sobre el Medicare que sobre el Seguro Social.
Obama se basa en la ya vigente Ley de Protección a los Pacientes y de Atención Médica Asequible Obamacare para solucionar el problema. Romney quiere derogar esa ley, y en su lugar cambiar el sistema a partir del 2023, para dar a la gente un cheque que utilizarían para comprar su seguro ya sea la actual cobertura del Medicare del gobierno, u otra cobertura de una aseguradora privada. Si el seguro cuesta más, tendrían que pagar la diferencia. Si cuesta menos, podrían mantener la diferencia en una cuenta de servicios de salud.
Esto es lo que cada candidato haría:
Medicare
Obama haría lo siguiente:
• Utilizar la Ley de Protección a los Pacientes y de Atención Médica Asequible para transformar, recortar y mantener el Medicare.
• Reducir los pagos estimados anuales a los proveedores de atención médica y a los planes de Medicare Advantage.
• Imponer nuevas tarifas a las compañías farmacéuticas, los fabricantes de dispositivos médicos y las aseguradoras.
• Mejorar la cobertura de medicamentos recetados y pagar por el cuidado preventivo gratuito.
El plan de Obama para reestructurar el Medicare se centra en la reforma de salud que se convirtió en ley en el 2010, gran parte de la cual aún no se ha implementado.
En primer lugar, su plan recorta los gastos previstos del Medicare en $716 mil millones desde el 2013 hasta el 2022. Los ahorros provendrían principalmente de los aumentos menores en los pagos anuales a los hospitales y otros proveedores de atención médica, de primas más altas para los beneficiarios ricos, y de pagos menores a los planes de Medicare Advantage, los planes privados que proporcionan beneficios de Medicare, según la Fundación Kaiser Family.
Aunque los servicios a los beneficiarios del Medicare no se verían directamente afectados, algunos expertos, entre ellos el jefe actuario del Medicare, Richard S. Foster, han cuestionado si las reducciones de gastos podrían terminar limitando los servicios a los beneficiarios en los próximos años.




























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