El Miami City Ballet (MCB), la compañía que ahora dirige Lourdes López, regresó el fin de semana pasado al Arsht Center de Miami para presentar Fire and Ice ( Fuego y hielo), el primer programa de su temporada 2012-2013.
Fire and Ice resultó ser una oferta magnífica, integrada por Les Patineurs ( Los patinadores), coreografía de Sir Frederick Ashton; Apollo, de George Balanchine, y Piazzola Caldera, del estadounidense Paul Taylor. Tres obras de estilos muy diferentes que han sido reconocidas como títulos importantes en las carreras de sus creadores y en la historia del ballet del siglo XX.
La función abrió con Los patinadores, estrenada originalmente en 1937 y que el MCB agregó a su repertorio en el 2000.
Este agradable ballet sin argumento en un acto muestra a un grupo patinando en un estanque congelado en una tarde de invierno. Es un trabajo de apariencia simple pero lleno de dificultades y matices.
La noche del viernes, Mary Carmen Catoya y Carlos Miguel Guerra interpretaron con precisión y elegancia a los Amantes (o la pareja vestida de blanco). Las Muchachas en Azul fueron Natalia Arja (extraordinaria) y Jennifer Lauren; las Amigas fueron Callie Manning y Maya Collins.
Renato Penteado fue el Muchacho en Azul, un rol concebido para un solista virtuoso y que cierra la obra girando sin cesar mientras desciende el telón.
Las parejas de patinadores fueron Zoe Zien, Ashley Knox, Nicole Stalker y Cristal Segura, acompañados por Michael Sean Breeden, Ezra Hurwitz, Neil Marshall y Chase Swatosh.
Hay que reconocer que el reparto tardó algo en ubicarse en el estado de ánimo refinado y ausente de conflicto que define la puesta en escena. Gary Sheldon dirigió la orquesta de manera desenvuelta, según el espíritu de la partitura de Giacomo Meyerbeer.
Después del primer intermedio se presentó Apollo (1928), una obra maestra de tranquila belleza. El MCB la tiene en repertorio desde 1987.
Utilizando música de Igor Stravinsky, Apollo ilustra con brevedad la visita de tres musas (Terpsícore, Polimnia y Calíope) al dios griego del título.
Renán Cerdeiro tuvo el rol protagónico y las musas fueron las siempre excelentes Patricia Delgado, Tricia Albertson y Jeanette Delgado. Patricia estuvo sublime como Terpsícore y el Apolo de Cerdeiro es una hermosa creación en proceso.
La pieza final del programa fue Piazzolla Caldera, una obra de grupo con música de tango de Astor Piazzolla y Jerzy Peterburshsky, creada en 1997, y que el MCB incorporó en el 2004.
Las lámparas colgantes iluminan con alevosía un espacio cerrado donde los ejecutantes rara vez utilizan el vocabulario tradicional del tango pero parecen estar concentrados en alimentarse de su esencia con voracidad insaciable.
En la función que reseñamos, los bailarines del MCB asumieron Piazzolla Caldera como un ejercicio divertido de atracción arrabalera e incertidumbre erótica. Algo que consiguieron sin olvidar rendir pleitesía al trazo coreográfico de Taylor.
Al terminar la noche, el público los premió con una cálida ovación de pie.•




























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