WASHINGTON -- Una mujer licenciada gana, un año después de haber obtenido su título, el 82 por ciento de lo que gana su par masculino en Estados Unidos, revela un estudio según el cual la simple discriminación puede ser responsable de esta diferencia, más allá del empleo elegido.
La diferencia de salarios entre hombres y mujeres nace en cuanto se obtiene un diploma, señala la investigación llamada “Graduating to Pay a Gap’’ (Ser diplomada y peor remunerada) llevada a cabo bajo la dirección de la American Association of University Women (AAUW) a partir de un estudio realizado en el 2009 entre unas 15,000 personas.
Aunque más mujeres que hombres estudian en la universidad, éstos tendrán a menudo, más tarde, un mejor sueldo.
Con una licenciatura, las mujeres ganan el 82 por ciento de lo que ganan los hombres, una brecha que se reduce a 93 por ciento si se comparan carreras y puestos de trabajo idénticos.
Esta diferencia de 7 por ciento sigue “sin explicarse”, observa el estudio que considera los “prejuicios y la discriminación sexual” -difíciles de medir- como uno de los posibles motivos. Los hombres también tienden más a negociar sus salarios que las mujeres, anota el trabajo.
La especialidad elegida es el primer aspecto que explica las diferencias de sueldo. Los hombres suelen optar más por ingeniería o informática, que a menudo llevan a puestos de trabajo mejor pagados, y las mujeres más por las ciencias sociales, que no conucen a empleos tan bien remunerados.
La cantidad de horas trabajadas también tiene influencia. Un año después de obtenida la licenciatura, una mujer trabaja un promedio de 43 horas semanales frente a 45 un hombre.
Pero cuando se comparan condiciones dentro de una misma especialidad, se mantiene una brecha salarial. Una diplomada de escuela de comercio ganará $38,000 contra $45,000.
Entre los profesores, las mujeres ganan el 89 por ciento de lo que ganan los hombres.
Si se toman como ejemplo a dos diplomados, un hombre y una mujer, de la misma universidad, con la misma especialización, la misma cantidad de horas trabajadas, el mismo empleo y el mismo sector económico, la mujer ganará 7 por ciento menos.
Estas diferencias salariales también implican que la deuda estudiantil se vuelva más pesada para las mujeres.
En el 2009, cerca del 47 por ciento de las jóvenes, un año después de haber terminado sus estudios, dedicaban más del 8 por ciento de sus sueldos para pagar su deuda, frente al 39 por ciento los hombres.






























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