Washington -- Reflejando sus respectivas filosofías políticas, el presidente Barack Obama y su oponente republicano Mitt Romney tienen posiciones marcadamente divergentes en lo que se refiere a gravar a individuos y corporaciones.
Sus posiciones básicas son fáciles de distinguir: Obama quiere aumentar los impuestos a los estadounidenses más acaudalados; Romney prefiere rebajar las tasas de impuesto para todos.
Pero faltan muchos detalles clave —en particular en el plan de Romney— y eso hace difícil una comparación punto a punto. Expertos advierten que ninguno de los dos planes parece sostenible, ya que no harían nada ante el creciente déficit de la nación, a menos que sean compensados por otros aumentos de impuestos o equiparados por grandes recortes de gastos.
“Los mayores defectos son que en algún momento tenemos que hablar, no de buscar más y mayores rebajas de impuestos, sino de cómo encontrar ingresos para pagar nuestras deudas”, afirmó Joshua Gordon, director de política de Concord Coalition, organización no afiliada a partido que aboga por la responsabilidad fiscal. “Los retos fiscales a largo plazo son demasiados para lidiar con ellos sólo del lado de los gastos”.
Esto es lo que cada uno de ellos propone hacer:
IMPUESTOS A LOS INGRESOS
Los impuestos a los ingresos están a punto de aumentar para todos los estadounidenses cuando las rebajas de impuestos de la época de George W. Bush expiren el 31 de diciembre. Los dos candidatos difieren en cuanto a qué se debe hacer.
Obama propone:
• Extender las rebajas de impuestos de la época de Bush para los ingresos por debajo de $200,000 para individuos y por encima de $250,000 para las familias.
• Revocar el Impuesto Mínimo Alternativo que golpea a los contribuyentes de clase media a medida que aumentan sus ingresos.
• Dejar que expiren los recortes fiscales de la época de Bush para ingresos individuales por encima de $200,000 y familiares por encima de $250,000.
• Imponer un impuesto mínimo del 30 por ciento para todos los ingresos que sobrepasen $1 millón.
El plan de Obama se centra en extender las rebajas de impuestos para la clase media y aumentar los impuestos a los ingresos más altos, lo que llama una cuestión de justicia.
Podría aumentar los impuestos, sin embargo, a los ingresos por debajo de $200,000. y, lo que es más notable, es probable que acuerde permitir que expire una rebaja temporal de 2 puntos de porcentaje en el impuesto de nómina el 31 de diciembre, como está fijado. Esto subiría los impuestos a todos los estadounidenses, sin importar su nivel de ingresos.
El secretario del Tesoro Tim Geithner dio a entender en testimonio ante el Congreso que es poco probable que la administración abogue por una extensión de la rebaja del impuesto de nómina para individuos. No obstante, la ley de empleos de Obama que permanece estancada en el Congreso propone una moratoria fiscal para la mayoría de los negocios pequeños si suman empleos o suben los sueldos.
Lo que Romney quiere es:
• Extender las rebajas de impuestos de la época de Bush para los ingresos de todos los niveles.
• Rebajar todas las tasas de impuestos a los ingresos en otro 20 por ciento.





























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