Una vez más, Miami vuelve a ser escenario de un acontecimiento cultural único y original, eco de una colaboración entre ciudades y naciones. El Olympia Theater del Gusman Center of the Performing Arts será la sede de Miami Nice Jazz Festival, materializada en un encuentro jazzístico que congregará a lo mejor y más brillante del género.
A partir de hoy, y por primera vez en Estados Unidos, podremos disfrutar de Miami Nice Jazz Festival, extensión del prestigioso Festival de Jazz Niza Francia (Nice France Jazz Festival), uno de los eventos más importantes y significativos de Europa en lo que a jazz se refiere.
Miami Nice Jazz Festival es una alianza entre Niza, Francia, y Miami, Florida, ciudades hermanas que, bajo la dirección de Philippe Pautesta-Herder, fundador y director ejecutivo del Festival de Niza, llevarán a cabo en el downtown miamense este ambicioso proyecto. “El downtown de Miami es el escenario perfecto para el festival, pues Miami es una ciudad con un rico patrimonio histórico y una cultura paralela a lo que representan el festival, sus músicos y su público”, explica Pautesta-Herder.
Un poco de historia
Durante y después de la Segunda Guerra Mundial, los intercambios culturales entre Europa y Estados Unidos se hicieron cada vez más frecuentes. Ejemplo de ello es que, entre el 22 y el 28 de febrero de 1948, se produjeron dos acontecimientos transcendentales en la historia del jazz en Francia: Niza fue sede del primer festival de jazz en el mundo; y los franceses “descubrieron” el bop (Bebop), iniciado por Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Max Roach, Bud Powell y Thelonious Monk en la década de los 1940.
El 28 de febrero se presentó en la sala Pleyel la Orquesta de Dizzy Gillespie, con un concierto de bop que introdujo el género a parisinos y franceses en general, y despertó simultáneamente la pasión y la repulsión, polarizando al público y a los músicos, quienes abogaron en corrientes opuestas por el “estilo antiguo” y por el “modernista”. Precisamente en ese período, probablemente el de mayor fertilidad para el jazz, después del Carnaval de Niza, se llevó a cabo el primer festival internacional de jazz, bajo la dirección del crítico y productor Hugues Panassié.
El Festival de Jazz de Niza comenzó en la elegante Opera de Niza, pero el género y la magia de sus intérpretes trascendió el ámbito del teatro para presentarse en diversos puntos históricos de la ciudad, como el Casino, la Plaza Masséna y el Négresco, con la participación de Louis Armstrong, en la cumbre de su madurez artística, y otras luminarias como el violinista Stéphane Grappelli y el guitarrista Django Reinhardt.
El evento trascendental transformó a Niza en pionera del tipo de difusión y mercadotecnia del jazz que lo propulsó más allá del círculo restringido de connoisseurs. Sin embargo, no volvió a repetirse allí hasta 1971, con la presencia de Dizzy Gillespie (quien llegó a ser protagonista principal del festival), Max Roach, Charles Mingus, el entonces joven Herbie Hancock, entre otros.
Pero el Festival despegó realmente en 1974, año en que se convirtió en Le Grande Parade du Jazz (El Gran Desfile del Jazz), gracias a las autoridades culturales de la ciudad, y al pianista y empresario Georges Wein, quien desempeñó un papel vital en la creación del Festival de Jazz de Newport, en Rhode Island. Así lo describe el crítico Jonathan Duclos-Arkilovitch en su libro Jazzin’Riviera (1997): “El Desfile cuenta con más de 30 orquestas, 250 músicos (al menos la tercera parte son estrellas de la música estadounidense) tocando en tres escenarios al aire libre durante 21 horas diarias de música por más de una semana, un presupuesto colosal de un millón de francos, desfiles y actividades en las calles, un formato inusual de jam y tributos constantes a los más grandes jazzistas. En general, una gran fiesta popular, un ‘museo viviente de la música afroamericana’, ‘Luisiana en la Riviera Francesa’, donde las familias disfrutan del jazz entre olivos y vendedores de socca…”.




























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