La breve luna de miel entre el presidente Hugo Chávez y los venezolanos que votaron por él a principios de mes parece haber llegado a su fin, ya que cientos de venezolanos salen a las calles diariamente para protestar por la falta de viviendas, la ineficiencia de los servicios públicos y uno de los más altos índices delictivos de América Latina.
Según cifras del Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social (OVCS), las manifestaciones de protesta se recrudecieron en las últimas semanas, sumando más de 315 en lo que va de octubre, en una señal de que los ciudadanos están perdiendo la paciencia ante el deterioro de la calidad de vida y la ineficiencia estatal para darles respuesta a los problemas del país.
La gente va a la calle cuando ya ha pasado por todas las instancias del gobierno y ve que no le responden y no hay ningún tipo de solución, explicó Marco Antonio Ponce, Coordinador del OVCS, antes de añadir que el venezolano está cada vez más dispuesto a manifestarse pese a que el gobierno de Chávez convirtió la actividad en un delito que puede ser penado con años de cárcel en algunos casos.
Las protestas son como un efecto dominó, el actor como que se va envalentonando cuando ve que su par está en la calle, sostuvo.
Evidencia de ello se vio el martes en Caracas, luego de que cientos de taxistas cerraran las principales vías de acceso al sur de la ciudad para protestar por el reciente asesinato de dos de sus compañeros. El cierre de vías dejó a decenas de miles de personas varadas por horas en las calles de la capital, con muchas de ellas imposibilitadas para llegar a sus trabajos.
El problema de la inseguridad personal es el que más aqueja a los residentes del país, donde cerca de 20,000 personas son asesinadas todos los años. Ese número se traduce a una tasa de más de 67 homicidios por cada 100,000 habitantes, que es dos veces y media más alta que la de Brasil, y más de tres la de México.
Pero la criminalidad no es el único factor de descontento en el país.
Los venezolanos también están saliendo a las calles -en un promedio de 15 manifestaciones diarias- para protestar por el abultado déficit habitacional, demoras en los pagos de obligaciones contractuales por parte de las entidades del Estado, ineficiencia en la prestación de servicios públicos, el alto costo de la vida e incluso el deterioro de las carreteras.
Este último elemento fue el detonante de una manifestación emprendida el miércoles por los residentes del sector de Izcaragua (localidad aledaña al este de Caracas), quienes cerraron por cuatro horas la carretera vieja Petare-Guarenas para protestar la demora de las autoridades para reparar un puente de esa localidad.
Pero el jueves volvió a tocarle el turno a la inseguridad, luego de que 300 mototaxistas cerraron una carretera en Filas de Mariche, a las afueras de Caracas, para protestar por el reciente robo de cuatro de sus unidades.
Esa manifestación se realizaba al tiempo que a 200 kilómetros de Caracas, en Puerto Cabello, trabajadores de la estatal Diques y Astilleros Nacionales C.A. (Dianca) también paralizaron la ciudad para exigir el pago de pasivos laborales y la mejora de las condiciones de trabajo.






























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