Alentados por la reciente política de intercambio cultural con Cuba, periódicamente llegan desde la isla artistas que presentan espectáculos en Miami. No se han divulgado cifras estadísticas al respecto, pero buena parte de ese contingente está constituido por músicos, actores y humoristas. A este último grupo pertenece Robertico, uno de los comediantes más populares de su tierra.
Aunque reside allá y no parece tener en el horizonte inmediato radicar en Estados Unidos, el cómico, especialista en stand up comedy, está lejos de ser mimado por el régimen imperante. Robertico, que el viernes ofrecerá un show en el Miami-Dade County Auditorium, está prácticamente prohibido en la televisión y la radio cubanas, debido a finas críticas que ha deslizado hacia el sistema.
Fui censurado; parece que alguien metió mi nombre en una gaveta y ahí se quedó, asegura Robertico. ¿Cómo ha sobrevivido profesionalmente? Montando una verdadera empresa familiar, que lo lleva a concretar decenas de presentaciones mensuales y a vender videos de algunas de esas actuaciones.
Trataron de apagarme y me dieron más popularidad, reflexiona.
Pero lo del artista, está claro, no es la seriedad; ni tampoco parece deseoso de profundizar en la situación que atraviesa en su país. Lo suyo es la ironía. Basta con leer el nombre de la función que dará esta noche en el Miami Dade County Auditorium Auditorium, Si el mundo se va a acabar que me agarre aquí, en Miami. Como si hiciese falta, señala que el nombre tiene doble sentido.
Ultimamente se habla mucho del fin del mundo, por lo de las profecías mayas, entonces el monólogo trata de cómo vería un cubano el fin del mundo en Miami y cómo lo vería en Cuba, cuenta, entusiasmado. En Miami sería con espíritu de Halloween, festivo, sin problemas, acota. ¿Y en Cuba cómo lo vería Allá se acabó el mundo hace años, contesta.
Se encuentra en estas tierras por segunda ocasión; el año pasado aterrizó por primera vez y realizó dos shows en el Miami Dade County Auditorium; ahora ya efectuó uno, en la misma sala con capacidad para 2,500 personas el 13 de octubre y repite esta noche. Planea quedarse en este país hasta fines de noviembre. En La Habana, en el barrio de Santa Fe, lo esperan su esposa, Yelenis, que colabora en su carrera, y su hijo, Andy, de 13 años.
El artista, cuyo nombre es Roberto Riverón, nació el 6 de junio de 1970 en Holguín, al oriente de la isla. Heredó la gracia de su padre, Guillermo, el contador de chistes del pueblo. De niño se mudó con la familia a la capital, donde se hizo adulto, se graduó de abogado y, a principios de los 1990, terminó deslizándose por el tobogán de la carrera artística. Parte del recorrido, entre 1994 y el 2001, lo hizo junto a su colega Carlucho, con quien formó el dúo Los Bufomaníacos.
Robertico, comenta el conductor de El Happy Hour de América Tevé, es un tipo muy laborioso, con potencial para llegar a lo más alto; haciendo stand up comedy es de los mejores, es muy rápido mentalmente y tiene un gran nivel de improvisación.
A solo horas de estrenar Si el mundo se va a acabar, Robertico se muestra satisfecho porque el público que presencia sus espectáculos aquí es de todas las edades e, inclusive, está integrado por personas que no estaban en Cuba cuando irrumpió en la escena. Para cualquier artista es muy reconfortante que la gente se sensibilice con lo que hace sobre el escenario, apunta.
Cierra esta conversación citando su frase favorita: La sonrisa cuesta poco, pero produce mucho, de Chaplin. La sonrisa, se extiende Robertico, no le quita a quien la da ni entristece a quien la recibe.
¿Se va a quedar a vivir en Miami entonces?, se le pregunta, cambiando de tema.
No, responde, hermético, hay que sonreírle a la vida hasta en los momentos más difíciles. •
Robertico, en Si el mundo se va a acabar que me agarre en Miami, hoy, 8 p.m. Miami Dade County Auditorium, 2901 W
Flagler St.
Twitter: Twitter: @Erwin_Perez



























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