WASHINGTON -- Tal vez lo más importante que pueden hacer Barack Obama y Mitt Romney para ganar el trabajo de presidente durante los próximos cuatro años es mostrar que pueden ayudar a los demás estadounidenses a encontrar trabajo.
Golpeado por una gran recesión y estancado ahora en una lenta recuperación, el país ha estado lidiando con una tasa de desempleo de más del 8 por ciento desde febrero del 2009, el primer mes que Obama pasó entero en el cargo. Ese tramo de 43 meses es el período más prolongado de desempleo por encima del 8 por ciento desde que se empezó a llevar constancia en 1948. Hace mucho que pasó los 27 meses registrados durante el primer término de Ronald Reagan.
Alrededor de 7.9 millones de empleos se perdieron durante la Gran Recesión, que duró de diciembre del 2007 a junio del 2009. El crecimiento de la empleomanía pasó a los números positivos en marzo del 2010 y se ha mantenido así excepto algún que otro mes suelto. Pero 12.5 millones de estadounidenses siguen desempleados, y otros 8 millones trabajan a tiempo parcial y están buscando empleos a tiempo completo. La contratación se mantiene lenta.
La debilidad del mercado laboral durante esta recuperación económica se debe a un déficit de contratación de alrededor de 1 millón por mes, dijo Mark Zandi, economista principal de la agencia de pronósticos Moodys Analytics y analista consultado por políticos de ambos partidos.
La contratación previa a la Gran Recesión estaba funcionando a casi 5.25 millones por mes. La contratación en estos momentos está funcionando a cerca de 4.25 millones por mes, dijo Zandi. La economía está experimentando un crecimiento laboral neto sólo porque las cesantías han bajado extraordinariamente.
Los dos candidatos de los partidos principales ofrecen recetas muy diferentes para ayudar al país a crear más empleos.
Obama propone un plan que depende en gran medida de gastos gubernamentales y rebajas de impuestos. Economistas opinan que el plan de Obama podría crear de 1 millón a 1.9 millones de nuevos empleos por medio de esfuerzos a corto plazo para estimular la contratación, conjuntamente con la continuación de los esfuerzos a más largo plazo para promover empleos en las emergentes tecnologías verdes y gastos en la educación para preparar mejor la fuerza laboral futura de la nación.
Romney propone un método diferente que evita los gastos dirigidos gubernamentales a corto plazo y en su lugar prefiere medidas para mejorar el ambiente general de los negocios. Él promete 12 millones de nuevos empleos en un plazo de cuatro años por medio de una restructuración tanto de los impuestos como de los gastos del gobierno, y estrategias a favor de los negocios tales como una menor regulación por parte de las agencias federales. El pronóstico de 12 millones podría ser una apuesta segura: se corresponde con los cálculos de la Reserva Federal de un retorno a la contratación total alrededor del 2017.
Existe evidencia de que ambos métodos podrían funcionar, de acuerdo con David Card, economista laboral de la Universidad de California, Berkeley, y director de estudios laborales de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas.






























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