La ya vista contienda por el Congreso en el distrito más al sur de la Florida presenta a los mismos candidatos, las mismas consignas y los mismos temas que hace dos años.
Excepto que esta vez también involucra a un gran jurado federal, un montón de violaciones éticas y un testigo del FBI prófugo de la justicia.
El republicano David Rivera derrotó fácilmente al demócrata Joe García en el 2010. Ahora el representante federal, perseguido por la controversia, lucha por su supervivencia política.
Su partido lo ha abandonado en gran parte. No ha podido recaudar mucho dinero de campaña. Y ha tenido que defenderse de investigaciones federales pendientes y cargos estatales sobre ética en casi todas sus recientes apariciones públicas.
Sin embargo, desde el punto de vista de Rivera, las informaciones de The Miami Herald y otros medios noticiosos locales mienten. Demócratas políticamente motivados, alega, están detrás de 11 cargos presentados esta semana en su contra por la Comisión de Etica de la Florida. Y García, insiste Rivera, es un agente de agárrense el gobierno cubano.
Esto es lo que está en juego en estas elecciones, dijo esta semana Rivera a un canal de televisión en español. No estas falsas acusaciones: sino el tener a un hombre de La Habana en el gobierno.
El día antes, García, que ha empleado una estrategia de campaña de apartarse del camino de Rivera, acusó al representante federal de meterse en una gran campaña de desinformación.
Está en una posición desesperada, dijo García a los reporteros en un foro patrocinado por la AARP. Esto no es sobre investigaciones Cuando este caballero se levanta, lo hace por todos nosotros.
Rivera, de 47 años, y García, de 49, buscan representar al Distrito 26 del Congreso, cuyos nuevos límites rediseñados se extienden desde Kendall a Cayo Hueso. Ni García, quien está divorciado y tiene una hija adolescente, ni Rivera, quien no está casado, viven en el distrito ni se requiere que lo hagan. Otros dos candidatos, Angel Fernández y José Peixoto, aspiran sin filiación partidista, aunque no han desarrollado grandes campañas.
La inclusión de los más moderados Cayos de la Florida ha hecho que el distrito sea menos favorable para el titular Rivera, cuyo distrito anterior iba del oeste de Miami-Dade al este de Naples.
Sin embargo, los analistas políticos consideran al nuevo distrito como de tendencia republicana hasta después de la primaria demócrata, en que un poco conocido y con poco financiamiento candidato novato, Justin Lamar Sternad, llevó a cabo una extensa campaña de correos directos con una sofisticada selección de votantes.
Dos vendedores de campaña, quienes desde entonces han hecho declaraciones y entregado pruebas al FBI, han dicho que Rivera administraba la operación de Sternad. La intermediaria era una amiga cercana de Rivera, Ana Sol Alliegro directora de campaña de Sternad quien envió sobres llenos de efectivo a la imprenta. Alliegro desapareció después de no asistir a una entrevista programada con agentes del FBI.






























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