Para la policía de Bal Harbour, ha sido un torbellino: policías yendo a Las Vegas, Chicago, Phoenix, Los Angeles con la meta de confiscar millones de dólares a los criminales.
Dos viajaron en vuelos de primera clase, mientras otros dos fueron en la clase de negocios a California, donde se quedaron en el país del vino del Valle Temecula.
En sólo un mes, los policías ayudaron a recoger $3 millones y al final del año, tomaron más dólares de los narcotraficantes que cualquier fuerza policial en la Florida.
Mientras que los pequeños departamentos de la policía raramente se aventuran más allá de sus fronteras, la fuerza de Bal Harbour se convirtió en un enorme generador de efectivo, al infiltrar a organizaciones de la droga a lo largo del país que no tenían conexión con su localidad costera.
Armados con un equipo de informantes y policías encubiertos, la unidad contra el vicio hizo pocos arrestos, pero confiscó una fortuna en efectivo durante todos los años.
Ahora, la unidad especial está bajo una investigación federal por su manejo de millones de dólares confiscados, incluyendo cientos de miles pagados a los informantes, gastos cuestionables y registros financieros perdidos.
En una rara medida, agentes han congelado millones que Bal Harbour ayudó a confiscar bajo un programa que permite a la policía tomar las riquezas de los criminales y mantener una parte de ellas.
Durante el pasado año, la localidad se ha visto obligada a entregar páginas y páginas de registros, en una agotadora auditoría que está ahora bajo revisión de fiscales del Departamento de Justicia.
Thomas Hunker, el jefe de la policía de Bal Harbour, quien fue citado judicialmente en marzo, dijo que su unidad nunca incumplió con la ley.
Desde 1994, no he tenido un incidente en que falte algo, dijo Hunker, de 61 años, quien ha sido jefe desde el 2003. Tenemos un procedimiento operativo estándar y una política de firmar en la cuenta para mantener control.
Hunker, un candidato que no tuvo éxito este año para el puesto de jefe de policía de Miami Beach, culpó en gran parte la investigación a los celos de los agentes federales.
A veces les damos casos. A veces no. Si no les damos un gran caso, y nosotros obtenemos un gran éxito, ellos se enojan. Es la competencia.
Pero incluso antes de la investigación, la confiscación de los fondos por la localidad cayó en mayo bajo el escrutinio de sus propios auditores, quienes encontraron gastos cuestionables, una pobre contabilidad y descuidos imperdonables.
Al Treppeda, el administrador y ex jefe de policía de la localidad, no devolvió el viernes una llamada telefónica, al enviar todas las preguntas a la policía.
Ahora los agentes federales miran en el flujo de dinero hacia la localidad incluyendo a policías en ropa de paisano que llevaban dinero en bolsas en aviones comerciales y luego lo contaban en un trailer de la policía.
Durante años, el departamento de 27 agentes, que sirve a una localidad de 2,574 personas, ha administrado su programa de confiscaciones pagando a una red de informantes que lleva a la policía al dinero.





























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