Cuando un joven chocó un vehículo prestado el miércoles en Hialeah, provocando la muerte de uno de sus cuatro pasajeros, el próximo día las autoridades hicieron público los nombres y las fechas de nacimiento de todos los involucrados.
En contraste, todavía no han publicado esta misma información para otro trágico choque ocurrido cinco días antes, en el cual estuvo involucrado un detective del Departamento de Policía de Hialeah. Ese accidente, del 19 de octubre, cobró la vida de la joven Andrea Castillo, hija de una recién electa miembro de la Junta Escolar del Condado Miami-Dade.
Lo siento, pero no vamos a comentar más sobre ese caso hasta después de que termine la investigación, dijo Carl Zogby, vocero policial de Hialeah.
Tanto la falta de información detallada, como la manera en la que las autoridades respondieron a la emergencia la noche de la tragedia, han levantado fuertes críticas por parte de las familias de los jóvenes envueltos en el accidente. Abogados que representan a ambas familias han pedido que el Departamento de Policía de Hialeah entregue el caso a otra agencia, y así evitar la posibilidad de un encubrimiento.
Lo que se ha dado a conocer, de manera oficial y extraoficial, es que el detective Raúl Somarriba viajaba en un Ford Crown Victoria encubierto hacia el este por la calle 49 del este, alrededor de las 9:42 p.m. el 19 de octubre. A la altura de la 9 Court, que chocó contra un Jeep Compass que, según las autoridades, había ignorado una señal de pare para entrar a la intersección.
Marco Tulio Barrios, de 23 años, conducía el Jeep. Castillo, de 21 años, era su pasajera.
La semana pasada, el abogado John Elliott Leighton, quien representa a la familia de Barrios, entregó a El Nuevo Herald una copia del reporte preliminar del accidente que había recibido de las autoridades en Hialeah.
Un detalle en particular ha enfurecido a ambas familias, según sus abogados y parientes.
El reporte indica que las autoridades sospechaban que Barrios estaba ebrio cuando ocurrió el accidente. Se le hizo una prueba de sangre, cuyos resultados generalmente suelen tomar varias semanas.
Mientras tanto, las autoridades anotaron en el reporte que no sospechaban que Somarriba estaba ebrio y entonces no le hicieron una prueba de sangre.
Bajo las leyes de acceso a récords públicos, El Nuevo Herald pidió el pasado lunes el archivo personal de Somarriba en el Departamento de Policía de Hialeah, que respondió que cumplirá con el pedido el próximo viernes.
Leighton también ha hecho múltiples pedidos de información a las autoridades de Hialeah. Además, ha notificado a la Ciudad de Hialeah que la familia de Barrios piensa demandar a la municipalidad.
Todavía no se sabe la velocidad de los vehículos cuando ocurrió el impacto. Sin embargo, el Crown Victoria estrelló contra el Jeep con tanta fuerza que el vehículo volteó, chocando contra una media decena de vehículos que encaraban la calle 49 del este en el concesionario de autos de segunda mano, The Car Shack.
Ernesto Sánchez, dueño del negocio, dijo que ha entregado a la policía un video que muestra cómo el Jeep chocó contra los vehículos en su propiedad, pero que el video no muestra el accidente inicial. Agregó que su abogado le ha aconsejado no compartir este video con el público.
Como parte de su investigación, la policía también ha colectado los videos de seguridad de otros negocios en el área.



























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