LA HABANA -- La ciudad de Santiago de Cuba sigue sin luz y sin agua cinco días después del paso del huracán Sandy que dejó 11 muertos y destrozos que el gobierno aún evalúa en viviendas, cultivos y en la red de comunicaciones.
Unas 130,000 viviendas, de las cuales “15,392 con derrumbes totales y 36,544 parciales” resultaron afectadas por el meteoro, reportó el lunes el diario oficial Granma.
Berta Serguera, jubilada de 82 años, aseguró que la noche en que pasó el ciclón fue “la más aterradora de mi vida, fueron cinco horas de espanto, tenía la sensación que el viento se iba a llevar la casa, que las ventanas y las puertas no iban a resistir”.
Serguera vive en una casa, una construcción del año 1945, en el barrio residencial de Vista Alegre, en la ciudad de Santiago de Cuba que aguantó los embates de Sandy sin embargo se quedo “sin patio y sin jardín”.
“Es indescriptible, los árboles han sido trozados como con una sierra, y mi mata de mango solo le quedan unas ramitas que parecen han sido afeitadas” explicó Serguera quien agregó que “en la calle es una devastación total”.
Con emoción en la voz, Serguera comentó, “es algo tan monstruoso, una imagen tan espantosa, algo deprimente, mira yo estoy llorando por tanto dolor y tanta destrucción y porque estoy todavía aterrada por esa noche que te estoy contando”.
En el barrio de Serguera no hay electricidad desde el pasado jueves, sin embargo tiene gas y teléfono pero las reservas de comida están acabándose. Sin embargo aseguró que en las bodegas se están “vendiendo los productos básicos” y en algunos lugares con “precios rebajados”.
En Palma Soriano, Leyani Chacón, de 37 años, recordó con voz de lágrimas como su vecina murió aplastada cuando se derrumbo la casa. Elsa Esperanza Bernal, de 72 años, es una de las once personas muertas, según reportaron las autoridades cubanas.
“Recuerdo que primero oímos cuando se cayó la mata, después la casa de Elsa, ella estaba dormida. Su yerno Daniel trató de darle auxilio pero no pudo, a él se le cayó un bloque arriba y se encuentra lesionado en la columna”, contó Chacón, de 37 años, trabajadora del policlínico de la ciudad quien habló con su celular.
Ese municipio santiaguero es uno de los más afectados por el huracán, “el paisaje es desolador”, además no hay electricidad ni teléfono. Sin embargo un camión pasa repartiendo agua y se vendió combustible –keroseno y alcohol– para que la gente pueda cocinar.
“Esto fue lo nunca visto, algo extremadamente intenso, que dejo a nuestra ciudad destrozada, la mayoría de las casas están sin techo, los vientos arrasaron con los parques, tumbaron todos los árboles” comentó el médico Enrique Berdión, de 45 años, residente en el centro de la ciudad.
Berdión explicó el lunes en comunicación telefónica con The Associated Press que todavía no se han restablecido los servicios básicos de agua, luz y gas. Pero señaló que “los grupos electrógenos están garantizando la luz en los lugares priorizados como hospitales, panaderías o centros de elaboración de alimentos”.





























Mi Yahoo