WASHINGTON -- Los ancianos dominan la Corte Suprema. Algunos saldrán en los próximos cuatro años, y la elección presidencial de este año determinará quién escogerá a los que ocuparán los puestos vacantes en el tribunal, Barack Obama o Mitt Romney.
Cualquiera que sea el partido en el poder, hay un hecho cierto: durante el próximo período presidencial habrá un puesto vacante, o quizás más de uno, en la Corte Suprema.
Cuatro magistrados de la Corte Suprema tienen más de 70 años: Stephen Breyer tiene 74, Anthony Kennedy y Antonin Scalia tienen 76 y Ruth Bader Ginsburg, sobreviviente de cáncer del páncreas, 79.
Ginsburg, al menos, ha insinuado que se propone igualar el tiempo que estuvo en el tribunal el difunto magistrado Louis Brandeis, un objetivo que, de lograrlo, haría que ella se retirara en el 2015. Eso cae dentro del próximo período presidencial.
Yo recibí mi nombramiento a los 60 años, la misma edad que tenía Louis Bidenz Brandeis cuando fue nombrado al Supremo, afirmó Ginsburg el año pasado a una audiencia de la Universidad George Washington. El se mantuvo aquí hasta que cumplió los 82. Así que me queda algún tiempo.
Los últimos 10 magistrados en salir de la Corte Suprema tenían una edad promedio de cerca de 80 años, aunque John Paul Stevens elevó este promedio cuando se retiró en el 2010 a los 90.
Si alguno de ellos, o todos, salen del tribunal, las consiguientes batallas de confirmación podrían influir en las leyes y políticas por muchos años. No obstante, a pesar del significado de la corte para sus propios futuros, ni Obama ni Romney ha abundado en el tema. Es revelador que ninguno de los dos mencionó al Supremo en su discurso de aceptación de la nominación.
Me resulta extremadamente asombroso el hecho de que comentarios sobre la Corte Suprema han estado ausentes por completo de la campaña, admitió Steven Shapiro, director legal de la Unión de Libertades Civiles Americans (ACLU). Literalmente, no la he oído mencionar ni una sola vez.
En parte, los candidatos están complaciendo la indiferencia de los votantes. La Corte Suprema queda en último lugar, en el mejor de los casos, cuando encuestadores preguntan sobre los asuntos más importantes que enfrenta el país. Pocos estadounidenses pueden responder que John Roberts Jr. es el presidente del Supremo, un puesto que ha ocupado desde el 2005. Casi la mitad no sabía que el tribunal había ratificado la ley de reforma del sistema de salud de la administración de Obama.
Entre bambalinas, sin embargo, analistas y conocedores están calculando cuáles serán las posibles nominaciones.
Como Presidente, Obama ya tiene un historial al respecto. Envió a Sonia Sotomayor y a Elena Kagan al Supremo.
El historial de Romney está en Massachusetts, donde sirvió como gobernador, y en su campaña por la nominación presidencial republicana.
Los conservadores se quejaron de que Romney se inclinó hacia la izquierda al hacer nominaciones en Massachusetts, estado dominado por los demócratas. Un sondeo del Boston Globe concluyó que Romney había nominado a nueve registrados como republicanos, 14 nueve registrados como demócratas y 13 individuos sin afiliación de partido en un estado dominado políticamente por los demócratas.






























Mi Yahoo