Artes y Letras

Cecilia Paredes: dudas celestes

 

Especial / El Nuevo Herald

En la era globalizada que vivimos, la única condición estable es lo transitorio. En medio de este fluido panorama todo parece estar marcado por la no permanencia, el desplazamiento continuado y la adaptación perenne.

En medio de esta nueva condición histórica, el cuerpo aparece como último reducto. Contenedor de todas nuestras quimeras y deseos, el cuerpo se erige como altar propicio a nuestra existencia, al tiempo que se convierte en nuestra mediación con el otro.

La obra de Cecilia Paredes ha estado centrada desde sus comienzos justo en este precepto, convirtiendo su espacio físico habitable esencial –entiéndase su cuerpo– en el tema de inspiración y recurrencia de toda su obra.

No es una coincidencia. El interés principal de la obra de Cecilia Paredes constituye un debate existencial y una pregunta de naturaleza ontológica perennemente abierta. El cuerpo es pues el contenedor idóneo donde este cauce interno que conforma nuestra existencia en su constante periplo por la vida encuentra el único asidero.

La producción artística de Cecilia Paredes (artista peruana que vive entre San José, Costa Rica,y Filadelfia, Estados Unidos) está guiada por este precepto, donde el cuerpo se desdobla y transforma en una inquietante alegoría.

Su más reciente muestra personal, A veces me asaltan las dudas celestes, abierta al público en la galería Diana Lowenstein, en el Wynwood District, es una prolongación de esta indagación personal.

Consecuente con esa indagación, Cecilia Paredes invita a una reflexión fuera del tiempo donde hombre y naturaleza se funden.

En este sentido, la estrategia que asume la creadora es la de ocultar el cuerpo dejando solo una huella fugaz que presentimos. . La obra de Cecilia Paredes es una laboriosa acción de registros fotográficos del performance original e íntimo que implica la construcción de la obra y para la cual la artista participa del body painting trastocando su propio cuerpo en el apoyo ideal para la pintura. De ahí el efecto de la desaparición progresiva del cuerpo, que se fusiona con el espacio circundante.

Es este efecto camaleónico el que llevó a la artista en una primera etapa a transformaciones sucesivas en las que creaba seres híbridos y lo profano adquiría connotaciones sacras.

En sus trabajos más recientes, el camuflaje va desapareciendo. . La naturaleza es reemplazada por telas con motivos naturales –generalmente florales– donde el obvio sentido decorativo evidencia que estamos en presencia de una construcción ficcionada. Cecilia se cubre a sí misma hasta fundirse con el motivo que la circunda. En este sentido, se imponen Brizas y reino del Bambú (ambas del 2012).

Preguntas celestiales (2012) renuncia a este deseo de ocultamiento. Si bien hay una relación íntima entre fondo y figura, la imagen central dialoga con el universo que la circunda.

The Forest Final (2012) es de una belleza especial. Tendida, en medio del bosque, la silueta femenina parece renacer del entorno que la circunda. Estamos en presencia de un mundo de interdependencias. Cada elemento nos recuerda que no somos sino un elemento de ese cosmos que es la naturaleza y del cual el cuerpo es expresión prístina.

El gusto por trabajo con elementos en serie es símbolo recurrente de la existencia, sobre todo los elementos simples.

Auriga (2012) nos presenta una secuencia donde tres pares de cornamentas en metal crean un interesante juego entre defensa y ataque, sobrevivencia y muerte. El espinoso entramado genera asociaciones con objetos cotidianos como cercas de púas y motivos de tatuaje. El efecto que provoca la luz, cuya sombra proyectada sobre la pared aumenta progresivamente el tamaño de las espinas, acrecienta la noción de ente vivo de esta caprichosa naturaleza muerta.

A veces me asaltan las dudas celestes”es una excelente muestra donde el ser humano, de frente al universo, se busca a sí mismo.• 

jbatet@hotmail.com

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones, galerías y museos.

‘A veces me asaltan las dudas celestes’, Diana Lowenstein Gallery, hasta el 21 de noviembre. 2043 N Miami Avenue, Miami, FL 33127. (305) 576-1804.

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El Nuevo Herald

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