Séptimo Día

Sandy destapa lo mejor de los neoyorquinos

 

Además de destrozos, el huracán ha dejado cuantiosos ejemplos de solidaridad espontánea entre los habitantes de la Gran Manzana

EFE

La solidaridad ciudadana se extiende por la Gran Manzana para amortiguar las secuelas dejadas por “Sandy” y son los propios neoyorquinos los que, en muchos casos, tratan de prestar ayuda a quienes aún lidian con la falta de electricidad, los problemas telefónicos o las largas colas en las gasolineras.

Además de una estela de destrozos, el huracán “Sandy” ha dejado en Nueva York cuantiosos ejemplos de solidaridad espontánea entre conciudadanos, que tratan de llevar auxilio a las zonas más necesitadas, como el Lower East Side de Manhattan, al sur de la isla.

En esta área, aquejada de falta de luz y de agua caliente hasta hace muy poco, la organización benéfica Operation Blessing distribuyó hoy alimentos, pañales o productos de higiene, y esta noche repartirá comidas calientes con una cocina móvil (un total de 36 toneladas de ayuda), ya que los establecimientos de la zona, cerrados a cal y canto, la han dejado totalmente desabastecida.

También en Lower East Side han surgido héroes locales como Jane Rapp, una vecina de 65 años a la que han apodado “el ángel del agua” por su afán de llevar el líquido elemento a los inquilinos más ancianos que viven en los pisos superiores de su edificio sin electricidad.

Sin fuerza eléctrica, las bombas no pueden conducir el agua hasta los grifos y Rapp intenta paliar este acuciante problema acarreándola en cubos, que llena en una cercana boca de incendios, para llevarla a sus vecinos.

“Son personas mayores que están postradas en cama en los pisos superiores. Están enfermos y necesitan ayuda, y yo aún estoy bastante fuerte para mi edad”, explicó Rapp al periódico local New York Post.

Una red de transporte a medio recuperar, que no cubre los barrios al sur de la calle 34, agrava el problema al dejar a sus residentes incomunicados en un escenario de ciudad fantasma.

“Hay un sentimiento (entre los vecinos) de que no valen nada. Ven que las autoridades se preocupan de otras áreas y a ellos los pasan totalmente por alto”, se lamentaba el pastor Richard del Río ante una televisión local.

En Statan Island, el barrio de Nueva York más afectado por “Sandy”, varias personas —incluso de fuera del estado— llegaron con camionetas de las que descargaron recipientes de café caliente y alimentos, que fueron colocando en mostradores para que los residentes, que siguen luchando sin medios para limpiar o recuperar sus casas, tuvieran un poco de alivio.

La comida caliente repartida por altruismo también ha llegado a la afectada población de Hoboken (Nueva Jersey), donde un restaurante mexicano ofreció en la calle menús típicos, como tacos o tamales, a los vecinos del barrio en cuanto recuperó la electricidad, mientras en un cubo recogían donativos para la Cruz Roja.

Además, en algunas tiendas permiten que las personas que carecen de suministro eléctrico recarguen sus teléfonos móviles y un canal de televisión de Pittsburg facilitaba que se pudiera realizar en su unidad móvil esta sencilla actividad, que, en los últimos días, se ha trocado en una odisea para buena parte de los habitantes de la Gran Manzana.

Muchos testimonios han recogido la solidaridad entre vecinos en las zonas más dañadas, donde la oscuridad total y la falta de servicios públicos se suple con simpatía entre desconocidos.

“Si no tienes agua caliente o electricidad, eres bienvenido a mi humilde apartamento para una ducha, una comida y una película este fin de semana. Cuidaos”, rezaba un mensaje dejado en la red social “Facebook” por un neoyorquino que resume el espíritu que rezuma buena parte de la ciudad de los rascacielos.

Sin embargo, también hay quien intenta aprovechar la difícil coyuntura para sacar provecho, como algunos saqueadores que se han lanzado en viviendas abandonadas o los que se hacen pasar por miembros de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) para acceder a las casas y robar.

Tras el paso de “Sandy” ya se han denunciado varios casos que involucran a estos impostores, incluso de pícaros que se hacen pasar por funcionarios de FEMA para pedir donativos a los incautos.

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