Anamary Pedrosa, la joven involucrada en el escándalo de los boleteros de Hialeah y que estudiaba para convertirse en abogada, juró ante las autoridades que desconocía la ordenanza condal que prohíbe la recolección de boletas ausentes, a pesar de que la medida fue copatrocinada por su propio jefe, el comisionado Esteban Bovo.
Sin embargo, Pedrosa, de 25 años, admitió que hizo todo lo posible por ocultar las boletas que conocidos boleteros de Hialeah le entregaban sistemáticamente en una oficina de Bovo. Incluso las llevaba desde la oficina a su carro a escondidas en bolsas de plástico y envueltas en periódicos.
Pedrosa reveló al fiscal Tim VanderGiesen y al detective de Joaquín García, de la Unidad de Corrupción Publica del Departamento de Policía de Miami-Dade, el rol protagónico que cumplía en la recolección de 164 boletas ausentes en Hialeah. Este testimonio, obtenido esta semana por El Nuevo Herald, indica que las autoridades no interrogaron a la joven como una sospechosa en el caso de posible fraude electoral sino como una pieza menor de la trama.
A cambio de su testimonio, Pedrosa recibió inmunidad y no se le presentaron cargos. Pero el 10 de agosto, al día siguiente del interrogatorio, las autoridades arrestaron a uno de los boleteros más populares de la Ciudad Que Progresa: Sergio Robaina, el tío del ex alcalde de Hialeah, Julio Robaina.
Yo no sé por qué Anamary me echó palante, declaró Robaina, de 74 años, tras leer el testimonio de Pedrosa. Me quedé frío. Me da pena y dolor.
El testimonio se hizo público esta semana como parte del caso criminal contra Robaina, acusado de dos cargos graves de manipular boletas ausentes y dos cargos menores de violar la ordenanza condal. Es la primera vez que se conoce la versión de Pedrosa, quien no ha respondido a mensajes de El Nuevo Herald para este u otros artículos. De hecho, la casa donde vive con su madre estaba cerrada y protegida con contraventanas de huracanes esta semana.
El viernes, su abogado Juan Carlos Planas rehusó comentar sobre el interrogatorio, en el cual él participó, porque cuestionaba el motivo de El Nuevo Herald en publicar una nota sobre el caso de fraude electoral días antes de las elecciones presidenciales del martes.
Pedrosa reportó que Robaina fue el primero de cinco boleteros que le entregaron boletas porque, según ella, éstos confiaban que ella las podía llevar a un buzón de correos. Las autoridades no fueron incisivas en el interrogatorio.
¿Tú creías que estabas haciendo lo correcto, que estabas tratando de ayudar a estas personas?, preguntó VanderGiesen, especializado a casos de corrupción en la Oficina de la Fiscalía de Miami-Dade.
Pedrosa respondió: Yo les estaba ayudando más allá de lo que yo debía.
Sin embargo, Robaina y otra boletera, Claribel Beba Ferrer, han declarado a El Nuevo Herald que la realidad era todo lo contrario. Según ellos, Pedrosa les había pedido que recolectaran boletas a favor de tres candidatos a la Legislatura Estatal: José Oliva, Manny Díaz Jr., y Eddy González. Oliva y Díaz han rehusado responder a repetidos mensajes de El Nuevo Herald. El viernes, González indicó que Pedrosa no trabajó para su campaña.






























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