Uno de los políticos más afables de Miami-Dade podría persuadir a los votantes afectados por los impuestos a aprobar un bono por $1,200 millones para financiar mejoras en las escuelas y la tecnología, y repagarlo con impuestos a la propiedad.
Y él ni siquiera ha sido electo.
Para muchos votantes y políticos locales, su apoyo a los bonos se reduce al superintendente Alberto Carvalho y su expediente al frente del cuarto mayor distrito escolar del país.
El superintendente es, en esencia, el rostro público y el candidato, indicó el consultor Fernand Amandi. El está haciendo palanca con su expediente, con la confianza que logró de la comunidad y con la evaluación de su trabajo para asegurar la aprobación El tema del bono es un sí para las escuelas y la fuerza impulsora es el superintendente Carvalho.
El bono es probable que se apruebe, según una reciente encuesta de The Miami Herald. El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez; el alcalde de Hialeah, Carlos Hernández; y el comisionado de la Ciudad de Miami Francis Suárez han respaldado la medida.
Carvalho indicó la propuesta no es sobre él, sino sobre el rostro de incontables niños.
Pero si el bono se aprueba, ¿a dónde iría Carvalho?
El siguiente paso natural sería buscar una oportunidad de liderazgo, ya sea en esta comunidad o en alguna otra instancia, comentó Armandi.
Muchos padres y observadores saben que Carvalho podría pasar al escenario nacional de educación o buscar un cargo político. El declinó el año pasado presentarse a una posición en el Departamento Federal de Educación. Su nombre se había mencionado como un candidato para alcalde del condado y tenía una tasa de aprobación muy alta, señaló Carlos Curbelo, miembro de la Junta Escolar.
Una victoria en el tema del bono se agregaría a otros triunfos: balancear el presupuesto en tiempos de escasez, unificar una junta que estaba dividida y ganar el Broad Prize, el máximo galardón en educación del país.
Carvalho mantiene que él se quedará como superintendente de las escuelas hasta que logre cuatro grandes metas, incluyendo una tasa de graduación de un 100 por ciento y eliminar la brecha digital. Aseguró que no tiene una aspiración política en este momento.
Sé que hay personas que han propuesto mi nombre. Si hubiera querido aprovechar eso, lo hubiera hecho, manifestó. Cuando las personas planean su próximo gran paso debido a que han acumulado varios éxitos, están condenando al progreso y la sostenibilidad de los esfuerzos de reforma que han logrado, y yo no voy a hacer eso.
Carvalho, de 48 años, hizo su carrera en Miami-Dade, desde maestro de Ciencias a jefe escolar y trabajó como cabildero a lo largo del camino.
Nacido en Lisboa, Portugal, Carvalho dejó su país a los 17 años de edad y fue a Fort Lauderdale, con escaso dinero y sabiendo poco inglés.
Trabajó en la construcción, cocinó y fue mesero para pagar por sus clases en el College de la Comunidad de Broward. En 1988, se inscribió en la Universidad Barry en la preparatoria de Medicina. Pero después de conseguir un trabajo de maestro en la Secundaria Jackson de Miami, nunca más dejó la educación.





























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