Washington -- El barbero Nurney Mason tiene 82 años, lleva tres décadas trabajando en la misma barbería y cumple a rajatabla un principio para evitar problemas: escuchar mucha política en su horario laboral, pero evitar comentarla.
“Intento mantenerme al margen de la política”, confiesa a Efe con la boina puesta. Corta el pelo, afeita y peina sin distinción a republicanos y demócratas en la barbería del Congreso de EEUU, la institución legislativa que reúne a la Cámara de Representantes y el Senado del país.
Se declara “muy interesado” por los comicios estadounidenses de este martes: “Es la más tensa y reñida elección que jamás he presenciado”, explica este barbero afroamericano, con poco trabajo a la espera del nuevo curso político.
El martes los estadounidenses eligen al próximo presidente del país, pero también a todos los miembros de la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado, dos votaciones claves para el futuro político de la nación.
Con la Cámara de Representantes actual de mayoría republicana y el Senado demócrata, los resultados del martes determinarán si el Legislativo será un aliado para la Casa Blanca o un freno para sus políticas, como ha experimentado el presidente Barack Obama desde el 2010.
“Se notó el cambio de ambiente político en el 2010”, añade el barbero y, cuanto más se acerca el 6 de noviembre, “todo el mundo está más tenso y hay mucho nerviosismo”.
Aunque camina a doce pasos por minuto, se mantiene impasible de pie detrás de las sillas giratorias de metal que toda “barbería” necesita para no ser tachada de “peluquería”. Es un local a la antigua, de esos en los que el cliente se corta el pelo en calcetines para no mancharse los zapatos embetunados.
“A veces no sé si son demócratas o republicanos, tengo que ir con mucho cuidado cuando les hablo, sobre todo hasta que confiesan de qué lado están”, revela con la pillería intacta.
Nacido en la costa de Virginia pero residente en la capital desde hace más de medio siglo, el barbero Mason cuenta que los congresistas hablan mucho de política y que abren debates entre conservadores y progresistas en este local repleto de retratos firmados por antiguos miembros del Congreso y algún calendario subido de tono.
Cree que un barbero y un político se parecen más de lo que se percibe a primera vista: “Ambos nos relacionamos con la gente; tienes que saber ganarte a la gente, tratar con diferentes tipos de caracteres, tener templanza y… ¡ saber recibir insultos!”.
Defiende el trabajo de sus compañeros de edificio en un momento en que el nivel de aprobación del Congreso en Estados Unidos ha caído a mínimos, a un 2 por ciento esta última semana, según Gallup.






























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