Los votantes del Condado Miami-Dade recibieron un inesperado regalo el domingo: la oportunidad de votar en persona con boletas ausentes durante un periodo especial de cuatro horas.
Pero una hora después de que empezara el proceso, y mientras unas 200 personas esperaban pacientemente en fila afuera de la sede del Departamento de Elecciones de Miami-Dade, se anunció otra sorpresa: la votación acabaría repentinamente. Cerraron con llave las puertas del edificio en Doral.
Decenas protestaron a gritos: ¡Déjenos votar! ¡Déjenos votar! Otros ciudadanos se fueron del lugar, enojados.
Finalmente, una hora después, a las 3 p.m., Christina White, subdirectora del Departamento de Elecciones, salio del edificio con otro anuncio.
Empezaremos de nuevo. Escuchamos a los votantes, dijo White. Nos disculpamos. Creemos que esta no es la manera característica en cual el Departamento de Elecciones hace las cosas.
A pesar de que los funcionarios culparon a faltas técnicas por la cancelación, detrás de todo había otra razón: el alcalde condal, Carlos Giménez, quien no supo que el Departamento de Elecciones había cambiado de plan hasta el domingo en la mañana.
La decisión había sido tomada por la vicealcaldesa Alina Hudak, tras el pedido de Penelope Townsely, supervisora de elecciones en Miami-Dade. El plan era simple: permitir a los votantes pedir, llenar y entregar boletas ausentes durante las cuatro horas del domingo.
Antes se permitía la votación adelantada el domingo antes de las elecciones. Sin embargo, fue eliminada el año pasado por la Legislatura Estatal, controlada por los republicanos, junto con el gobernador republicano, Rick Scott, ya que la votación adelantada en la Florida ayudó al demócrata Barack Obama ganar la presidencia en el 2008.
Giménez, un republicano, dijo que su reacción inicial fue cancelar la votación el domingo. Pero la cantidad de votantes gritando y golpeando las puertas del Departamento de Elecciones lo convencieron de cambiar de plan.
No estoy contento con el cambio, pero a final de todo, cuando tienes 200 o 300 votantes allí, listos para votar, no los puedes privar de su derecho, dijo Giménez.
Agregó que la situación le causó vergüenza.
Pero los votantes que esperaron por horas el domingo no sabían de lo que pasaba detrás de las cortinas políticas. De hecho, el caos recordó a muchos del fiasco de las elecciones presidenciales del 2000, cuando el país por semanas no supo quién había ganado las elecciones por los problemas con la votación en Miami-Dade.
Claro que estamos en Miami, dijo Simon Rose, quien llegó al lugar a las 11:45 a.m. para hacer campaña por Obama. El demócrata encara a Mitt Romney, el ex gobernador republicano de Massachusetts, en una reñida contienda para la Casa Blanca.
Pero, a pesar de la frustración del domingo, la mayoría de los votantes que esperaban en fila volvieron a llenarse de paciencia, satisfechos por la posibilidad de votar días antes de las elecciones.
Estoy contenta por haberme quedado. Sí hay democracia, dijo Laura Pilgrim, de 54 años, la primera ciudadana que entró al Departamento de Elecciones cuando la votación se reanudó. Me da alguna pena con los trabajadores electorales, que han sido tan criticados por lo que ocurrió.





























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