ORLANDO, Florida -- El puertorriqueño Jafet Ríos está convencido que el presidente Barack Obama es el único que va a ayudar a salir adelante a las familias hispanas trabajadoras y de clase media.
Su compatriota Christopher Fernández apoya que haya un gobierno más pequeño, como el que propone el candidato republicano Mitt Romney.
Ríos, estudiante de 20 años, y Fernández, pequeño empresario de 26, laboran como voluntarios para movilizar a favor de sus respectivos candidatos los votos de cientos de miles de puertorriqueños del centro de la Florida, un electorado decisivo en la contienda presidencial, según expertos entrevistados por The Associated Press.
Con campañas mediáticas y también trabajo de hormiga, menos visible pero más laborioso, demócratas y republicanos se esfuerzan por captar a los votantes puertorriqueños del Corredor Interestatal 4, una extensa área del centro de la Florida donde vive la mayoría de los boricuas del estado.
“Los puertorriqueños son clave para ganar el voto latino”, expresó Mark Hugo López, director adjunto del Centro Hispano Pew. “El centro de la Florida es fundamental porque tiene muchos votos y la elección está muy reñida”, explicó el experto en entrevista telefónica..
El interés en los puertorriqueños de Orlando, Kissimmee y sus alrededores se debe al constante crecimiento de esta comunidad en los últimos años, aunado a que Florida podría inclinarse por cualquiera de los dos candidatos, a diferencia de otros estados con numerosa población hispana como Nueva York, que predominantemente es demócrata, o Texas, que es republicana. Las encuestas muestran a Obama y Romney prácticamente empatados.
Además, entre una decena de estados cuyo voto se mantiene indefinido, la Florida es el que más votos aporta al colegio electoral de 270 miembros que elegirá al mandatario de los próximos cuatro años: 29.
“El elector de Puerto Rico es un factor importantísimo para nosotros”, manifestó José Fuentes, copresidente del grupo Juntos por Romney, que asesora al candidato republicano en temas hispanos.
“Si la elección es bien apretada, (el voto boricua) sí puede hacer la diferencia”, aseguró el ex procurador general de Puerto Rico, quien viaja frecuentemente a la Florida para hablar con miembros de su comunidad y alentarlos a votar por Romney.
El estratega demócrata Andrés López asegura que “el centro de la Florida se ha convertido en uno de los grandes centros de poder político en Estados Unidos y se debe a los puertorriqueños”, aludiendo al aumento de la cifra de sus compatriotas en la zona.
La población puertorriqueña ha crecido cerca de 75% en los últimos 10 años en Florida y actualmente supera las 860,000 personas, lo que significa que uno de cada 14 electores de los cerca de 12 millones que tiene el estado, es de origen puertorriqueño y la mayoría reside en el centro del estado.
Los demócratas y los analistas coinciden en que los puertorriqueños se identifican más con el Partido Demócrata, que históricamente ha estado más cerca de los sectores trabajadores y de la clase media.
Sin embargo, los republicanos buscan el voto de los boricuas porque consideran que muchos de los recién llegados son independientes o indecisos, al igual que las generaciones que han nacido en el país.
Para ambos partidos la incógnita es cuántas personas van a sufragar.
“Definitivamente, la gran presencia de la población puertorriqueña puede ser un factor decisivo en estas elecciones, pero la pregunta es si saldrán a votar”, expresó la representante federal por Nueva York, Nydia Velázquez, de origen puertorriqueño.
En Estados Unidos el voto no es obligatorio y a diferencia de otros grupos de hispanos, como los cubanoamericanos, que tienden a tener una mayor participación en los sufragios, los puertorriqueños suelen ir menos a las urnas. Por eso, los demócratas no se conforman con la simpatía de los puertorriqueños de Orlando con Obama; necesitan que salgan a votar.






























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