LA PAZ -- El presidente Evo Morales aseguró este martes que Bolivia no informará a Chile sobre las acciones de la gobernación de Potosí de usar en varios proyectos las aguas del manantial Silala, que surte a ciudades fronterizas, pese a los reiterados pedidos de Santiago de conocer el tema.
“Quiero que sepa el gobierno de Chile: no vamos a rendir cuentas, ni informar por qué sentamos soberanía en el departamento de Potosí, mediante el aprovechamiento de las aguas del Silala”, afirmó Morales, durante un acto en el poblado amazónico de Trinidad (noreste), donde celebró un aniversario de la armada (marina) boliviana.
La gobernación de Potosí (suroeste), en manos del oficialismo, emprendió dos proyectos de desarrollo en la región Quetena, en la frontera con Chile, para usar las aguas del manantial Silala que nace en territorio boliviano, aunque Santiago argumenta que es un río internacional de cauce sucesivo.
Potosí comenzó la construcción de una planta para el criadero de truchas y pretende instalar una industria para envasar sus aguas que utilizarán hasta 2014 un 40 por ciento de los 200 a 240 litros por segundo que surte la norteña Región de Chile.
El manantial suministra agua a Chile por acueductos artificiales desde principios del Siglo XX a título gratuito, lo que es objetado por La Paz.
Tras los primeros anuncios de que se usarán las aguas del Silala, la cancillería chilena pidió en el último año, al menos en tres ocasiones, informes a Bolivia sobre esos planes.
Morales señaló, respecto a esas solicitudes, que “ni el gobierno nacional, ningún sector social, ninguna institución tiene la obligación de rendir cuentas e informar al gobierno de Chile”.
Acotó que “las vertientes en el Silala están en territorio boliviano, por tanto, son aguas, no de un río internacional, sino son vertientes del pueblo boliviano”.
Los dos países acordaron en 2011 que Chile pagaría por un 50 por ciento de las aguas que usa, mientras se realiza un estudio conjunto para establecer el origen del otro 50 por ciento, pero el entendimiento no entró en vigencia, por objeciones de sindicatos civiles y campesinos bolivianos que pedían la cancelación por el 100 por ciento.
Bolivia y Chile carecen de relaciones diplomáticas desde 1978, tras enfrentarse en una guerra en 1879, cuando los bolivianos perdieron su única salida al mar: 400 km de costa.






























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