Aunque la batalla presidencial ya concluyó, y la contienda en la Florida estuvo sumamente reñida, el miércoles por la mañana el Condado Miami-Dade aún esperaba los últimos resultados.
A las 7 a.m., un portavoz del Departamento de Elecciones le dijo a los reporteros que unas 20,000 boletas de ausente tenían que contarse. La oficina del alcalde de Miami-Dade Carlos Gimenez dio a conocer un parte de prensa donde insistía que el gran tamaño de la boleta equivalen más de 100,000 páginas que tienen que revisarse y verificarse, una por una.
En total el presidente Barack Obama tenía más del 61 por ciento de los votos en Miami-Dade, lo que equivale a 521,329 votos, en tanto Mitt Romney tenía 317,382, es decir un 37.6%, según el portal de internet del Departamento de Elecciones.
Los resultados finales en Miami-Dade un condado lleno de lamentables demoras y largas filas, lo que demoraba que el estado pudiera decir quién había sido el ganador entre Obama y Romney se darán a conocer el miércoles por la tarde.
El miércoles, Christina White, subdirectora del departamento, insistió que la culpa de la demora se debía a una boleta inusualmente larga, y a la asistencia masiva, que fue del 64%, no a la falta de recursos.
No se debe a problemas ni a fallas, le dijo White a la prensa. Sino al volumen de boletas y documentos que quedan por procesarse.
Aunque la Florida sigue siendo un estado donde la contienda resultó muy disputada, Obama no perderá su ventaja en Miami-Dade, donde su campaña realizó una operación masiva en las organizaciones de base. Sin embargo, todavía está por verse cómo las últimas boletas afectan el número final en la Florida. Obama iba al frente sólo por 46,000 votos, de acuerdo con las cifras más recientes del Departamento de Elecciones.
La contienda todavía podría estar lo suficientemente reñida como para que sea necesario hacer un recuento en la Florida, a menos que Romney, que perdió las elecciones contra el Presidente, decida pasarlo por alto.
En total en la Florida, por lo menos 8,307,749 votantes votaron a favor de Obama, poco menos que las cifras del 2008, cuando Obama ganó abrumadoramente.
Hasta el momento en Miami-Dade, todo parece indicar que el número de votantes que votó por el Presidente será menor que los 864,636 que lo hicieron hace cuatro años.
En algunos colegios electorales las filas eran tan largas que el ultimo votante no salió de la Biblioteca Regional de West Kendall hasta pocos minutos después de la 1 a.m.
Cuando los centros de votación cerraron oficialmente a 7 p.m. cientos de personas todavía esperaban su turno para votar en numerosos colegios electorales del sur de la Florida, en unas elecciones que estuvieron marcadas por largas colas y problemas ocasionales. Incluso después que las cadenas de televisión ya habían declarado vencedor al presidente Obama, muchas personas permanecían esperando en las filas.
Desde Hialeah a Country Walk y Brickell, muchos debieron esperar hasta siete horas para votar. En el Condado Broward, la votación en algunos colegios electorales quedó interrumpida cuando se acabaron las boletas. En la South Kendall Community Church, 1,000 personas estaban en la fila en el momento del cierre a las 7 p.m., y por lo menos 200 seguían tres horas después.
En la Escuela Secundaria Ronald Reagan en Doral, las puertas se cerraron cuando aún había unas 300 personas esperando. Por ley, a cualquier votante que hubiera llegado antes de la hora del cierre, se le tenía que permitir ejercer su derecho al voto.
La escena se repitió en Country Walk y en la biblioteca de West Kendall, donde grandes cantidades de personas esperaron horas para votar. En la Escuela Primaria Jesse J. McCrary hubo una espera de tres horas y no había baños, mientras en Goulds los votantes debieron esperar cinco horas, según un memorando que se envió a los funcionarios del Departamento de Elecciones donde se señalaba los sitios con problemas.
Los votantes se quejaron de que muchos colegios electorales no tenían suficientes empleados, así como tampoco máquinas para escanear y casetas privadas. Docenas de empleados fueron trasladados de unos lugares a otros que tenían filas más numerosas, y 150 máquinas para escanear adicionales se distribuyeron a lo largo del día.





























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