PEKIN -- Sólo 2,270 personas, un grupo reducido, privilegiado y predominantemente masculino de representantes de provincias, empresas, Ejército y otros estamentos, deciden a partir del jueves el destino de la quinta parte de la población mundial, en el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh).
El vicepresidente chino Xi Jinpin será el nuevo presidente, que sustituirá a Hu Jintao.
Los delegados, que llegaron en los pasados días a Pekín procedentes de los más diversos puntos del país, conforman un grupo que, pese a la imagen de unidad que busca transmitir el PCCh, no deja de ser heterogéneo, con delegados de humilde origen campesino y obrero codeándose, aunque sea por un día, con banqueros, generales o líderes ya consagrados.
Sólo un 23 por cierto de los delegados son mujeres (521, aunque 76 más que en el 2001), y la media de edad es de 52 años, dando al grupo un carácter marcadamente conservador pese a la presencia anecdótica de jóvenes como la nadadora Jiao Liuyang, campeona olímpica en Londres, quien con 22 años es la delegada más joven.
En el otro lado se sitúa el ex alcalde de Pekín Jiao Ruoyu, quien con 97 años -76 de ellos en el PCCh- es el delegado más longevo, aunque casi dos tercios de los seleccionados ingresaron en la formación política tras la muerte en 1976 de Mao Zedong (cuyo nieto, el comandante del Ejército Mao Xinyu, estará presente).
La mayoría “postmaoísta” hace pensar a los observadores en que el Congreso, donde también se debaten reformas ideológicas y se modificará la Constitución del Partido (de 1982), podría discutirse una reducción del pensamiento maoísta aún latente en el corpus filosófico de la formación.
Aunque algunos asuntos parecen ya decididos de antemano y no admitirán voces disidentes, como el futuro máximo líder del partido -el vicepresidente Xi Jinping-, no todo está atado, entre otras cosas algunos de los nombres que le acompañarán en la cúpula, o la composición de la Comisión Militar Central.

























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