SAN MARCOS, Guatemala -- Un fuerte sismo de 7,4 sacudió el miércoles el litoral de Guatemala en el Pacífico y dejó al menos 39 muertos, informó el Presidente Otto Pérez Molina.
El mandatario dijo que no todas las muertes han sido confirmadas pero hay reportes de personas enterradas en algunas de las 30 casas que colapsaron en el poblado de San Marcos, cerca de la frontera noroeste con México. Pérez Molina desplegó a 2,000 soldados para apoyar en labores de rescate en la región afectada.
El vocero del departamento de bomberos de San Cristóbal Cochu en el departamento de San Marcos, Ovidio Pérez, informó a la estación de radio Emisoras Unidas que 10 miembros de una familia, incluyendo a un niño de 4 años, habían muerto al ser enterradas cuando su casa se derrumbó. Al menos una docena resultaron heridas en esa misma zona.
El epicentro del sismo de magnitud 7,4 se ubicó a 32 kilómetros (20 millas) de profundidad, mar adentro y a 24 kilómetros al sur del poblado de Champerico, de acuerdo al Servicio Geológico de Estados Unidos. El lugar se encuentra a unos 160 kilómetros de la capital guatemalteca, en una región montañosa cerca de la frontera noroeste con México. Pero edificios se remecieron hasta la Ciudad de México y El Salvador.
Sobrevivientes han reportado derrumbes y personas atrapadas a las estaciones de radios locales. En algunos poblados había cortes de energía eléctrica y líneas telefónicas.
Pérez Molina dijo que transferirán a 92 prisioneros de San Marcos a un poblado cercano ya que el edifico había sufrido daños por el sismo. Autoridades también informaron que hay 100 reportes de desaparecidos.
En San Marcos, una comunidad indígena 250 kilómetros al oeste de la capital, docenas de casas se convirtieron en escombros y algunas chozas en las montañas aledañas lucían con paredes derrumbadas.
Más de 300 personas, entre policías, bomberos y residentes trabajaban juntos en una arenera para rescatar a siete personas que habían sido enterradas por los derrumbes. Entre ellos, había un niño de 6 años que acompañaba a su abuelo al trabajo cuando el terremoto sacudió el poblado de callejones y casas coloniales y partió en dos la calle donde caminaban.
“Quiero ver a Giovanni, quiero ver a Giovanni, el nene no está muerto. Sáquenlo ya”, dijo Francisca Ramírez, madre de 42 años del niño que presuntamente está enterrado en los escombros. Ramírez dijo que el padre emigró a los Estados Unidos y le ha sido imposible localizarlo.
El terremoto es el más fuerte que se ha registrado desde que el 4 de febrero de 1976 un temblor de 7,5 dejó 23,000 muertos y muchos más miles de heridos al norte de la capital. Fue un desastre natural que aún recuerdan los residentes del país centroamericano como una de las más grandes tragedias de las últimas décadas.
“He estado en Guatemala por dos años y ya me he acostumbrado a los terremotos. Pero este estuvo muy grave, se sacudió mucho. Nunca había visto algo así”, dijo un voluntario de los Cuerpos de Paz estadounidense, Adam Baker, quien observó y tomó foto de un derrumbe de un pequeño monte atrás de su residencia en el departamento de Quetzaltenango, también afectado por el sismo.






























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