Los resultados de la votación para el Congreso federal por el Distrito 26 no sólo abrieron las puertas a un candidato que en años recientes aspiró hasta dos veces y perdió, sino también demostraron que el pulso electoral en el sur de la Florida está cambiando.
Y lo está haciendo a pasos agigantados.
La contienda del martes favoreció al demócrata Joe García sobre el republicano David Rivera por aproximadamente 10 puntos porcentuales. En el 2010 Rivera superó cómodamente a García por un margen similar y todo parecía indicar que se mantendría firme durante mucho tiempo.
Pero, ¿qué ocurrió para que cambiaran las tendencias del electorado?
Rivera, de 47 años, inició la campaña a la sombra de un par de investigaciones en sus finanzas personales y de recaudación de fondos: una por el estado y otra por el FBI y el IRS. Luego, en la recta final, debió soportar el peso de una evaluación interna de la Comisión de Etica de la Florida. La Comisión concluyó que Rivera cometió 11 violaciones mientras se desempeñó en la Legislatura estatal.
Mientras tanto, en la campaña de su adversario político, la situación era diametralmente opuesta. Desde el comienzo García obtuvo el respaldo de su partido y recaudó suficientes donaciones para llegar a una masa electoral expectante y variada.
Rivera, en una ocasión un gran recaudador de fondos y con relaciones políticas en todo el estado, logró aportes de aproximadamente $600,000. García consiguió más de $1 millón.
Creo que hay muchas cosas importantes que debemos entender, dijo Eduardo Gamarra, analista y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Internacional de La Florida (FIU). En este caso era clave el apoyo del candidato Mitt Romney y otras figuras del Partido Republicano, como el senador Marco Rubio y la congresista Ileana Ros-Lehtinen. Pero en el mejor de los casos, fue un apoyo tardío o simplemente no se dio.
El senador Rubio expresó en términos muy generales su apoyo a la candidatura de Rivera.
Ha grabado llamadas de varios de ellos, incluyendo a David Rivera, Karen Harrington, Steve Southerland y Allen West, entre otros, manifestó su portavoz, Alex Burgos.
Hace dos semanas Ros-Lehtinen, presidenta de la influyente Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, expresó su respaldo a Rivera aunque desde una perspectiva estrictamente profesional.
Repetida y consistentemente ha puesto temas para ayudar a ser verdaderamente libres a la gente en Cuba, Venezuela y Nicaragua, y comparto sus puntos de vista sobre las dictaduras, puntualizó Ros-Lehtinen en un correo electrónico a El Nuevo Herald.
Otro elemento que parece haber inclinado la balanza a favor de la candidatura de García fue el rediseño del Distrito 26. El nuevo mapa congresual le dio a Rivera menos oportunidades de salir victorioso, según el académico Guillermo Grenier. El distrito 26 va desde Kendall hasta Cayo Hueso.
No fue nada positivo para Rivera, comentó Grenier. Además el tema cubano ya no tiene esa resonancia en el área demográfica del Distrito 26. Su candidatura estaba dañada y muchos votantes cubanoamericanos reaccionaron de manera distante. Fue un voto de rechazo, explicó.






























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