El Partido Republicano, agrupación que por décadas le restó importancia al crecimiento de la población hispana en Estados Unidos, pagó un alto precio por su descuido en los comicios del martes y enfrenta la urgente necesidad de atraer más latinos a sus filas si quiere seguir siendo una fuerza competitiva en las futuras contiendas nacionales, consideraron analistas.
La escritura está definitivamente en la pared para los republicanos, comentó Deborah Schildkraut, profesora de Tufts University especializada en la política estadounidense y en sicología política.
Los latinos desde hace mucho tiempo han sido considerados como el gigante durmiente de la política electoral, un grupo que sería decisivo cuando comience a darse cuenta de su potencial. La realización de ese potencial ha sido un proceso largo y lento [ ] Pero el cambio ha comenzado a producirse, comentó Schildkraut.
El gigante parecía haber salido de su somnolencia el martes luego que millones de hispanos salieron a votar el martes para pronunciarse en más de un 70 por ciento a favor del presidente Barack Obama, quien obtuvo la reelección en los comicios gracias en gran parte a ese respaldo.
De acuerdo con un sondeo de elaborado por la ONG Latino Decisions, el candidato republicano Mitt Romney habría obtenido uno de los más bajos índices de apoyo entre los hispanos en las última elecciones, alcanzando sólo 23 por ciento, que no estuvo muy lejos del mínimo de 21 por ciento que tuvo Bob Dole en 1996.
Según distintos análisis realizados al día siguiente de la contienda, el voto hispano jugó un papel decisivo en los esfuerzos del presidente Obama de llevarse los delegados electorales de los estados claves que consolidaron su victoria, especialmente Ohio, Nevada, Nuevo México, Virginia y Florida.
El que Obama haya logrado ganar por segunda vez en estos estados clave, fortalece la creencia de que el mapa electoral estadounidense está siendo alterado significativamente por los cambios demográficos que se están produciendo en el país, y que la nueva dinámica dentro del juego político estadounidense requiere que el Partido Republicano emprenda un proceso de redefinición si es que quiere seguir siendo competitivo.
Michael Heaney, profesor de Estudios Organizacionales y Ciencias Políticas de la Universidad de Michigan, comentó que el Partido Republicano ha perdido la mayoría en el voto popular en cinco de las últimas seis elecciones presidenciales debido principalmente a esos cambios poblacionales.
El cuadro demográfico de Estados Unidos hoy en día no favorece a la agenda republicana, comentó Heaney.
La agenda republicana es magnífica si eres un hombre blanco de avanzada edad. De manera que si eres un viejo de piel blanca, el Partido Republicano luce muy bien. Pero la población tiene cada vez más un aspecto diferente, señaló.
En particular, la plataforma presentada por el Partido Republicano presenta muy pocos puntos de interés para las mujeres y no se acerca a las minorías, comentó.
Y la realidad demográfica es que los blancos están disminuyendo como proporción de la población y del electorado. Un partido que no desarrolle una estrategia para atraer a las minorías y las mujeres, no va lograr capturar la mayoría de la votación en elecciones presidenciales, comentó.






























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