Las puertas seguirán abiertas a relaciones más cálidas entre Estados Unidos y Cuba tras la elección del presidente Barack Obama para otro mandato de cuatro años, pero esa apertura dependerá probablemente de cómo maneje La Habana el caso del subcontratista estadounidense encarcelado Alan Gross, afirman analistas.
Algunos cubanos en la isla temían que una victoria del candidato republicano Mitt Romney, quien era respaldado por los cubanoamericanos republicanos en el Congreso federal, llevaría a un endurecimiento de las sanciones de Washington al gobierno comunista.
Pero el triunfo de Obama, quien declaró poco después de su primera elección en el 2008 que quería un nuevo comienzo de unas relaciones bilaterales por mucho tiempo hostiles, mantendrá las puertas abiertas a expansiones mesuradas de los viajes, las remesas, intercambios culturales y académicos y quizá incluso comercio, dijeron analistas.
Yo espero la continuación de la apertura gradual que ha habido desde el 2009, dijo Mario González-Corzo, economista nacido en Cuba y profesor de Lehman College en Nueva York.
Es poco probable que se aprueben cambios significativos a las leyes que gobiernan las sanciones de EEUU a Cuba, como es el caso del embargo comercial, en el próximo Congreso, donde todos los legisladores cubanoamericanos que son críticos acérrimos del gobierno de Raúl Castro retuvieron sus escaños, menos uno.
Los votantes reeligieron a Ileana Ros-Lehtinen, republicana de la Florida y poderosa presidenta de la comisión de asuntos exteriores de la Cámara, así como a los representantes Mario Diaz Balart, republicano de la Florida, y Albio Sires, demócrata de Nueva Jersey. Ellos rechazaron al representante David Rivera, republicano de la Florida, blanco de varias investigaciones, y eligieron en su lugar a Joe García, un demócrata que favorece mejores vínculos con Cuba.
En el Senado, donde un solo miembro puede estancar prácticamente cualquier votación, el demócrata Bob Menéndez de Nueva Jersey fue reelecto a su segundo mandato y Ted Cruz de Texas, de 41 años, republicano conservador y cubanoamericano favorecido por el movimiento Tea Party, fue elegido a su primer mandato.
Pero Obama cuenta con el poder presidencial de expander o reducir relaciones por medio de cambiar las regulaciones. Desde el 2009, ha levantado prácticamente todas las restricciones a los cubanoamericanos que viajan o envían remesas a la isla y permitió a otros visitar la isla en giras educativas conocidas como viajes de pueblo a pueblo.
Alrededor de 400,000 residentes estadounidenses visitaron la isla el año pasado, y se estimó que las remesas enviadas de EEUU llegaron a $2,000 millones al año, dos cosas que brindaron un poderoso apoyo a la economía de la isla, prácticamente estancada mientras enfrenta duras reformas de mercado. Los viajeros llevaron a menudo artículos de consumo que luego se vendían en el mercado gris.
Aunque Obama no hubiera hecho otra cosa para ayudar a los cubanos, él ayudo a convertir la economía informal en un país en que el sueldo promedio es de $20 en un poderoso motor, dijo un extranjero que vive en La Habana y no quiso que se publicara su nombre.





























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