Mientras Alfie Fernández esperaba seis horas para votar en la Biblioteca Regional de West Kendall, ya ella sabía que las redes de televisión habían anunciado la victoria de Barack Obama en la reñida campaña por la presidencia. Pero siguió esperando de todas maneras.
Consideré que mi voto era importante, declaró Fernández, quien es ama de casa. Tenemos toda una historia de enredar los votos.
Fernández consiguió finalmente votar después de la medianoche, ya llegado el miércoles, pero eso no impidió que el sur de la Florida añadiera otro capítulo a su accidentada historia del Día de Elecciones. Miles de votantes en el condado Miami-Dade y, en menor medida, en Broward soportaron líneas agotadoras, y algunos como en el caso de Fernández no pudieron llenar su boleta hasta después de que la elección nacional estaba ya decidida.
Un día después, Florida siguió siendo el único estado de la unión en no declarar su ganador presidencial y donde algunas de las reñidas elecciones locales seguían esperando una decisión. Miami-Dade, uno de cuatro condados que todavía estaban contando boletas, estaba revisando una oleada de último minuto de 54,000 boletas ausentes y no esperaba terminar el conteo final hasta el jueves. Faltaban unas 10,000 por procesar.
La demora hizo de la Florida el espacio final en blanco, y criticado, en el mapa del Colegio Electoral, donde todo se decidió hace rato.
Los supervisores de elecciones y el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez admitieron una serie de problemas en un puñado de ubicaciones, agravados por la larga boleta y la mala organización de los colegios electorales. Pero alegaron además que solamente media docena de los 541 colegios electorales del condado sufrieron largas esperas, incluyendo el área de Brickell Avenue en el downtown de Miami, West Kendall, Country Walk, Goulds y Homestead.
La vicesupervisora de elecciones Christina White defendió la forma en que el Condado en general manejó la elección, señalando que el 90 por ciento de los colegios electorales estaban cerrados a las 10:45 p.m.
Creemos que el Día de Elecciones fue un éxito en su mayor parte, declaró.
No obstante, el último voto se emitió a la 1:30 a.m., después de que el retador republicano había hecho su discurso de admisión de derrota. Giménez afirmó que ese puñado de largas colas era imperdonable. Dijo que iba a pedir un informe detallado a la supervisora de elecciones, Penelope Townsley, crear un equipo de trabajo para examinar los problemas, y presionar al gobernador Rick Scott y los legisladores para extender los días y ubicaciones de votación adelantada. Para las futuras elecciones presidenciales, quiere además duplicar o triplicar el número de ubicaciones de votación adelantada.
Evidentemente hicimos algo mal en esos colegios electorales, dijo. Ese no es el modo en que deberíamos tratar a nuestros ciudadanos.
Los problemas provocaron críticas de frustrados votantes, grupos de defensa del derecho al voto y líderes políticos de ambos partidos. Aunque hubo largas líneas en otros lugares del estado, entre ellos Orlando, no se reportó nada que se acercara a las terribles demoras en Miami-Dade.





























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