Desde partirle la boca hasta romperle el alma, Vanes Martirosyan no se ha limitado en amenazas para intimidar a Erislandy Lara. Se trata de la batalla mediática antes de la guerra en el ring que, más allá de determinar un vencedor entre dos de los mejores púgiles en las 154 libras, abriría una vía directa hacia uno de los campeones mundiales más polémicos del momento: Saúl El Canelo Alvarez.
Eso es, al menos, lo que le han prometido Oscar de la Hoya y su compañía Golden Boy Promotions al boxeador cubano, (17-1-1, 11 KO) y lo que ha ratificado el presidente del Consejo Mundial (CMB), José Sulaimán, al reconocer el carácter eliminatorio del combate que tendrá lugar el sábado en el Wynn Hotel and Casino de Las Vegas y que será transmitido a todo el país por la cadena HBO.
De modo que Martirosyan (32-0, 20 KO) y Lara no sólo se están jugando la posesión de un lugar bajo lo más soleado de la división sino el derecho a retar al dueño de la corona, a un hombre clave a la hora de mover las masas del pugilismo y que en México y Estados Unidos es visto como una estrella de rock. Canelo es la llave que abre la puerta hacia un nivel superior más allá de su talento- y una bolsa mayor.
Llevo tiempo detrás de El Canelo y él sabe bien que lo estoy buscando, pero no se ha dado este combate, expresó Lara. No soy tonto y sé que Vanes valora tanto esta oportunidad como yo. Trato de no pensar en El Canelo y de concentrarme sólo en Vanes, aunque no es fácil. De todas maneras, eso me sirve de estímulo. O gano y sigo adelante hacia tiempos mejores, o pierdo y paso de nuevo a lo último de la fila.
A pesar de las promesas, Lara no quiere ilusionarse demasiado. Las 154 libras están tan atestadas de talento y son tantos los nombres que se mencionan al lado del mexicano, que el guantanamero trata de contener cualquier rapto de optimismo desmedido para no sufrir algún desengaño. No sería la primera vez que un promotor le susurra algo al oído y luego se olvida de sus palabras.
Después de todo, Golden Boy cuida a El Canelo como su pieza más valiosa, la Gallina de los Huevos de Oro de la compañía y no por gusto tuvo la osadía de desafiar al otro peso pesado de la promoción, Top Rank, colocando al azteca en una cartelera que compitió con otra donde los protagonistas eran nada más y nada menos que el argentino Sergio Maravilla Martínez y el también mexicano Julio César Chávez jr.
A De La Hoya, por supuesto, no le gustaría ver dañado su producto más vendible por una zurda del cubano.
En más de una ocasión, Lara y su campamento han criticado a Golden Boy la misma casa matriz de Lara por no prestarle la debida atención y premiar a otros púgiles de menor importancia y récord, y el propio boxeador se ha quejado por comentarios sobre la poca capacidad comercial que generan los guerreros de la isla dentro del panorama actual del pugilismo.
Dicen que los cubanos no vendemos y eso es algo que me entristece, porque no es verdad, expresó Lara. Por eso me cuesta creer que si le gano a Vanes tendría la oportunidad de medirme a El Canelo. Así que no lo creeré hasta que lo vea delante de mi encima de un ring. De verdad, a veces no quiero ni mencionar su nombre más. No es que pierda la fe, aunque me resulta difícil mantenerme optimista en ese sentido. De cualquier forma, con Canelo o sin él, mi tarea es demostrar que los cubanos sí podemos brillar, ganar y gustar.




























Mi Yahoo