El pragmatismo de la educación norteamericana tiene resonancia universal por la excelencia, la capacidad, el rendimiento y el alto conocimiento, en la materia que se especializan, los graduados de estudios superiores. Sencillamente asombra el dominio que poseen referente a sus respectivas especialidades. Sin embargo, en los países de Latinoamérica la educación es integral y en los currículos de estudios superiores se puede identificar la homogeneidad del material educacional. Las especialidades se estudian después, luego de conocer quiénes fueron los fenicios y a cuál continente pertenece Luxemburgo.
Son dos culturas diferentes, con fines educacionales distintos y con objetivos muy bien definidos. Mientras las universidades norteamericanas (fundadas por laicos), gradúan súper especialistas es sus respectivas materias; las escuelas de estudios superiores de Latinoamérica (de origen canónigo), gradúan profesionales integrales, prestos a la especialización.
Cuba no es la excepción; así que cuando estudiaba Economía, los comunistas sumaron, al ya grueso fardo de materias, otra más: “Marxismo”. La cual a su vez comprendía otras sub-materias, que abarcaban los estudios socio-políticos de las distintas épocas económicas de la humanidad, desde el hombre de Cromañón hasta la era actual.
Aprendí que si en la Esclavitud la fuerza de trabajo humana fue decisiva para levantar imperios, y en el Feudalismo la posesión de la tierra era la que designaba la vida de los hombres, así como la maquinaria lo hizo en la era Industrial, la cual dio lugar al nacimiento de la burguesía; en los albores de la época Informática, el dominio del conocimiento universal lo decidía todo.
Memoricé la “Sicología de las masas”; aunque pensé que jamás le encontraría aplicación a este conocimiento, puesto que no tengo vocación de político; pero en las pasadas elecciones encontré su utilidad, puesto que me ayudó a entender el por qué el pueblo norteamericano había favorecido nuevamente con su voto, a un presidente con un amplio record de descalabros económicos; el cual corría frente a un aspirante de reconocida gestión empresarial, que a su vez llevaba consigo, como vicepresidente, a un economista.
Es cierto que la demografía electoral norteamericana ha cambiado; mas debido a ello puede que entre los votantes, se haya extendido la necesidad de aferrarse a un “sistema paternalista de estado”, muy propio de países fundados por colonialistas.
El partido Demócrata trabajó magistralmente en la teoría del miedo, la que unida a la exacerbada evocación de la división de clases en la sociedad sembró el temor a perder logros, ayudas y conquistas; caló en las masas y logró el voto para su candidato.
Pero el miedo es transferible y ahora son los inversores los que temen perder su capital, y están buscando dónde y cómo asegurar su dinero, para pasar el posible vendaval de los próximos cuatro años. Ya la Bolsa de valores se mostró insegura y los inversionistas buscan en los bonos y en los bienes inmuebles, el paliativo que los mantenga a flote. Ya se enfocan en los inmuebles que producen ingresos y esto puede provocar un verdadero caos en el mercado. Unido a ello los bancos buscarán hacer más juicios hipotecarios a los propietarios morosos, así como eludirán emitir préstamos a intereses tan bajos, como los actuales.
. J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com



























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