José Antonio Quintana, ex policía de Miami Beach y ex capitán del ejército de Estados Unidos, se declaró culpable el viernes en la corte federal de Miami de vender armas sin licencia.
El juez federal Kenneth L. Ryskamp fijó la sentencia de Quintana, de 55 años y residente de Virginia Gardens, para el 18 de enero. Un comunicado de prensa del fiscal federal Wifredo A. Ferrer dijo que Quintana podría ser sentenciado a por lo menos 5 años en la penitenciaría.
Jeffrey Stuart Weiner, abogado de Quintana, dijo que su cliente aceptaba total responsabilidad en el caso.
Weiner describió a su cliente como un cubano americano bueno y honorable que hoy se siente devastado porque se ha convertido en un delincuente convicto.
Weiner también dijo que su cliente permitió que su hobby de comprar, coleccionar y vender armas en ferias de armas se convirtiera en un negocio de medio tiempo sin tener licencia.
Según la ley, las personas o negocios que venden armas deben de obtener primero una licencia federal para hacerlo. Weiner dijo que Quintana tenía tal licencia, pero descuidó su renovación.
Una declaración jurada presentada en la corte en el caso por parte de una agente del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) dice que Quintana tampoco había realizado las requeridas verificaciones de sus clientes para ver si podían o no comprar armas.
Weiner dijo que aunque es verdad que Quintana no realizó investigaciones minuciosas de sus clientes, sí les preguntaba si tenían permiso para portar armas.
Hacía chequeos básicos, dijo Weiner.
La investigación comenzó en el 2009, según dice la declaración jurada.
Desde ese entonces, la investigación reveló que Quintana se había involucrado en el negocio de vender armas de fuego sin licencia en varias ferias de armas en el estado de la Florida, según reza la declaración jurada de la agente de ATF, Elizabeth Richards. La mayoría de estas ferias tuvieron lugar en West Palm Beach, Fort Lauderdale, Orlando, Miami y Fort Myers. En cada ocasión, Quintana fue visto operando desde cabinas o mesas donde tenía numerosas armas de fuego a la venta.
Según la declaración, la investigación continúa porque hay por lo menos otros tres vendedores de armas sin licencia que operaban en colaboración con Quintana.
Durante el curso de la investigación, agentes de ATF posando como compradores y vendedores contactaron a Quintana quien les vendió armas de fuego, según la declaración.
La declaración indicó además que Quintana había trabajado para el Departamento de Policía de Miami Beach hace casi 10 años y que antes de su arresto fungió como guardia de seguridad en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).
Weiner dijo que en ningún momento las autoridades federales acusaron a Quintana de vender armas a narcotraficantes o terroristas.




























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