La publicación del primer tomo de la obra completa del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, este año, es un acontecimiento editorial y como tal ya ha sido celebrado en plazas tan importantes del mundo como Madrid y Nueva York. Ahora será una de las presentaciones más distinguidas de la vigésimo novena Feria Internacional del Libro de Miami que comienza hoy y se extiende hasta el próximo domingo 18 de noviembre.
El autor de Tres tristes tigres falleció en Londres en el año 2007. Allí vivió junto a su esposa Miriam Gómez, por más de cuarenta años, en la legendaria calle Gloucester, a unos pasos de la iglesia donde el poeta T.S. Eliot fue sacristán, durante un cuarto de siglo.
El apartamento que compartieron es hoy el templo donde se rinde tributo, cada minuto, a la memoria de un narrador que salvó para la posteridad una Habana de ensueños, imposible de recuperar, mediante la invención de un lenguaje inimitable, virtud que está dada a unos pocos escritores.
Salvar ese pórtico es un privilegio que he disfrutado en varias ocasiones y la experiencia resulta estremecedora por tener la consciencia de acceder a uno de los epicentros de la cultura cubana ya que otros que pudieron ser —como la casa de José Lezama Lima, o el apartamento de Virgilio Piñera, por citar dos ejemplos— fueron devastados por el irrespeto de un régimen que los agobió hasta la muerte.
A diferencia de la ordalía sufrida por estos y otros grandes escritores cubanos del siglo XX que no se plegaron, Cabrera Infante tuvo la suerte de alejarse a tiempo de la tropelía castrista y la dicha de que el amor sellara su destino junto a una actriz y modelo que prescindió de su exitosa carrera para dedicarse en cuerpo y alma a este idilio sobre el cual se construyó una canónica catedral literaria.
Miriam Gómez viaja desde Londres para presentar el primer tomo de la obra completa, El cronista de cine (Ed. Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores), el sábado 17 de noviembre a las 2:45 de la tarde. Volumen emocionante sobre la gran pasión que Cabrera Infante sintió por el séptimo arte desde su temprana juventud cuando se inventó el alter ego G. Caín para firmar algunos de sus más reconocidos textos sobre cine.
La celosa guardiana de tal acervo literario abandona por unas horas su centro de operaciones para venir al encuentro del público natural de Cabrera Infante, los cuantiosos cubanos exiliados de Miami, en espera de que algún día la presencia de ambos en La Habana de sus sueños, no vuelva a ser escamoteada y sirva como certidumbre de la llegada de la libertad a la isla por la cual tanto pugnaron sin reposo.
Poco antes de cruzar el Atlántico, Miriam Gómez ofreció esta entrevista a los lectores de El Nuevo Herald:
¿Has echado de menos alguna vez a la actriz y modelo de éxito que fuiste antes de formar parte de ese binomio insobornable, que fue después y para siempre, Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante?
Para nada, tuve la gran suerte de encontrarme con Guillermo, que lo llenó todo en mi vida.
Al morir Cabrera Infante en el año 2005, ¿junto a la devastación y el dolor, cobraste conciencia de la enorme responsabilidad que estabas asumiendo para la literatura cubana y universal como protectora absoluta de su legado?





























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