Los Rojos de Cincinnati anunciaron que están considerando enviar al lanzador cubano Aroldis Chapman al rol de abridor.
El mánager general del equipo Walt Jocketty declaró el pasado lunes que la decisión dependerá de la necesidad de la novena.
La rotación abridora de Cincinnati en el 2012 realizó un buen trabajo al terminar cuarto en efectividad con 3.64 en la Liga Nacional, pero uno de sus ases el dominicano Johnny Cueto se lesionó en la postemporada y no se conoce si estará listo para el 2013.
Sabemos que quien paga es el equipo y por ello manda. Pero considero que cuando los Rojos definan el rol que va a desempeñar el cubano, deberían mantenerlo estable para que logre concentrarse en su trabajo. No sería aconsejable estar moviéndolo de un lado a otro, pues hacerlo le podría perjudicar su carrera.
Debemos tener en cuenta que abridor y cerrador son dos funciones diferentes. Uno viene a sacar tres outs y con ventaja, al otro se le exige seis o siete entradas mínimas.
En su primera temporada como cerrador, Chapman estuvo brillante con 1.51 de efectividad, ponchó a 15.3 bateadores por cada nueve entradas, con un WHIP de 0.809 en 71 2/3 entradas y salvó 38 juegos sin haber empezado el año en dicha labor.
Antes de ser cerrador, una vez planteamos que Chapman podría ser uno de los mejores en esta función al tener que venir a sacar tres outs en el noveno tirando envíos supersónicos entre 97 y 102 millas por hora. También dijimos que un tercer lanzamiento (cambio de velocidad) podía convertirlo en un pitcher indescifrable. Aún sin contar con ese cambio, Chapman fue uno de los mejores cerradores de ambos circuitos.
Su potencial como cerrador es enorme. Nadie debería poner en duda que con el tiempo y si tiene perdurabilidad, el cubano podría convertirse en uno de los mejores de la historia.
Como abridor tiene posibilidades de ser un buen pitcher, pero necesita dominar al menos un tercer lanzamiento para llegar a ser uno de los mejores. Un repertorio amplio es factor clave para un abridor en Grandes Ligas.
Las rectas de 100 millas de un cerrador intimidan en el noveno episodio, pero cuando un abridor tira seis o siete entradas consecutivas cada cinco días y durante seis meses de temporada, dicha velocidad disminuye y los bateadores se ajustan a esos envíos con el transcurso de las entradas.
Chapman. ¿Abridor o cerrador? ¿En cuál de ellas podría tener un mayor éxito? ¡Ahí está el detalle!




























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