Washington -- El escándalo que rodea la renuncia del jefe de la CIA, David Petraeus, por una aventura extraconyugal, dio un giro este domingo por informaciones que indican que su supuesta amante habría enviado mensajes amenazantes a una segunda mujer.
El caso salió a la luz cuando el FBI investigaba si un computador usado por Petraeus había sido hackeado, según el diario The New York Times y otros medios de comunicación estadounidenses, que citan a funcionarios del gobierno.
La dirigencia política estadounidense seguía interrogándose sobre el contenido de la investigación, sus repercusiones y sobre la posibilidad de que los hechos implicaran un riesgo para la seguridad nacional.
No hubo ningún riesgo para la seguridad nacional. Hasta este momento, no lo hubo, afirmó este domingo a la cadena Fox News la presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado estadounidense, la demócrata Dianne Feinstein.
La investigación del FBI aún está en curso ( ) No quiero hablar de ello, sólo quiero decir que hay muchas cosas a tener en cuenta en este caso, dijo Feinstein.
NBC News y otros medios informaron que la Oficina Federal de Investigación (FBI) centra sus pesquisas en Paula Broadwell, cautora de una favorable biografía de Petraeus, por un posible acceso indebido a información clasificada.
Funcionarios no identificados dijeron al Times que la amante de Petraeus era Broadwell, una exmayor del Ejército que pasó largos períodos entrevistando al héroe de la guerra en Irak para su libro.
Broadwell no ha hecho comentarios sobre las revelaciones.
El periódico neoyorquino y The Washington Post, citando a un funcionario informado del tema, publicaron el sábado que el conocimiento del caso había sido provocado por varios correos electrónicos de acoso, enviados por Broadwell a una segunda mujer.
Un funcionario castrense de alto rango identificó a la segunda mujer como Jill Kelley de 37 años, residente de Tampa, Florida. Ella se desempeñaba como enlace sin sueldo con la Base MacDill de la Fuerza Aérea en Tampa.
La fuente, que solicitó el anonimato porque no estaba autorizada a hacer declaraciones sobre la investigación, dijo que Kelley recibió mensajes acosadores de Broadwell, cuyo correo electrónico fue examinado por el FBI, organismo que eventualmente descubrió la relación de ésta con Petraeus.
Una persona que también solicitó el anonimato y tiene una relación de amistad con Kelley y Petraeus dijo que estas dos personas se veían a menudo, aunque no estaba clara la naturaleza de su relación.
La destinataria de esos correos se asustó tanto, según el Post, que recurrió al FBI por protección y para ayudar a localizar al remitente.
De acuerdo con el Post, la segunda mujer no trabaja para la CIA y su relación con Petraeus no es del todo clara. Sin embargo, los correos indican que Broadwell la percibía como una amenaza para su relación con el jefe del espionaje estadounidense, dijo el diario.
Broadwell, una experta contraterrorista, vive en Charlotte, Carolina del Norte, con su esposo Scott Broadwell -un radiólogo local- y sus dos hijos.






























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