Una noche, a mediados de octubre, un avión estadounidense que patrullaba aguas internacionales frente a la costa norte de América Central avistó una embarcación sin marcas visibles dirigiéndose a gran velocidad hacia el norte.
Cuando un helicóptero del Servicio Guardacostas de Estados Unidos se aproximó, la embarcación rápida se detuvo abruptamente y sus cuatro tripulantes saltaron al mar. Después, uno de ellos subió de nuevo a la embarcación y reanudó la marcha a toda velocidad a unas 60 millas del puerto nicaragüense de Bluefields. Mientras el helicóptero perseguía a la embarcación, una pequeña lancha enviada por el escampavías Vigilant rescataba a los tres hombres en el agua. Cuando el personal del Guardacostas eventualmente interceptó a la embarcación rápida, no encontraron a nadie a bordo, pero incautaron 24 fardos que contenían 720 kilos de cocaína.
Los tres hondureños rescatados eventualmente fueron traídos a Miami y la semana pasada comparecieron en la corte federal declarándose inocentes de acusaciones por tráfico de drogas. El caso fue un éxito más de la redada internacional antidrogas conocida como Operación Martillo que las autoridades federales realizan desde el 15 de enero en América Central con buques de guerra, helicópteros y escampavías del Guardacostas así como aviones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La captura de los hondureños y la incautación de la cocaína se produjo luego de arrestos similares en junio, cuando autoridades estadounidenses que patrullaban la costa centroamericana incautaron más de 3,800 libras de cocaína en otros tres operativos de la Operación Martillo.
Encabezado por un grupo conjunto de tareas con sede en Cayo Hueso, que es financiado a través del Comando Sur con base en Doral, la Operación Martillo se considera una iniciativa clave del gobierno federal para interrumpir las rutas de tráfico de drogas en el Caribe y el Atlántico.
La estrategia es obligar a los traficantes ilegales a irse a aguas más profundas y alejarse de la costa para así reducir la tasa del crimen en las zonas costeras, dijo Jody Draves, vocera de la fuerza de tareas conjuntas.
Desde que comenzó la Operación Martillo, agregó Draves, se han incautado 110,838 kilos de cocaína y $3.5 millones en efectivo. También se ha detenido a unas 262 personas en embarcaciones y los países de la zona.
Las agencias que participan incluyen algunos de los servicios militares, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE), entre otras.
Continuamente trabajamos con nuestros socios federales e internacionales para disuadir y desarticular al crimen organizado transnacional, enfocando especialmente las rutas de contrabando en Centro y Sudamérica, dijo el vocero de ICE en Miami Néstor Yglesias.
Entre los objetivos de los esfuerzos estadounidenses contra los narcotraficantes está la búsqueda, detección e intercepción de submarinos que transportan narcóticos.
El caso que salio a la luz en la corte federal de Miami el 5 de noviembre, añadió más detalles sobre el alcance de las operaciones estadounidenses en América Central que incluyen personal civil y militar a bordo de aviones y barcos frente a las costas así como soldados y agentes antidrogas en territorios de ciertos países, entre ellos Honduras y Guatemala.





























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