Otros dos disidentes cubanos han alegado que fueron abusados personalmente o por orden de un ex jefe de prisiones de la provincial de Villa Clara, Cresencio Marino Rivero, quien vive actualmente en Miami.
Rivero, de 71 años, y su esposa, Juana Ferrer, ambos ex oficiales del Ministerio del Interior de Cuba y ex miembros del gobernante Partido Comunista, parecen haber obtenido sus visas y residencias en Estados Unidos sin revelar todos sus puestos en el gobierno cubano.
Wilfredo Allen, uno de los dos abogados de Miami que presentaron a fiscales federales las alegaciones en contra de Rivero, dijo que ha solicitado el inicio de procesos de deportación contra la pareja. Rivero ha negado haber cometido abusos.
Arturo Conde Zamora dijo que tenía 12 o 13 años de edad y se le mantenía en un reformatorio cuando Rivero lo golpeó dos o tres veces con un palo en su espalda y piernas. Rivero estaba a cargo del reformatorio en el poblado de Maleza, en Villa Clara.
Me dio con un palo y me metió a una celda, dijo Conde, actualmente de 47 años, telefónicamente a El Nuevo Herald desde su casa en la ciudad de Placetas, en Villa Clara. Me amarró con una soga en una celda tapiada una celda con una puerta sólida de acero en lugar de barras.
Rivero ha sido identificado como el jefe provincial de los reformatorios y programas de reeducación de jóvenes en la década de 1980, antes que se le promoviera a jefe de todo el sistema de prisiones de Villa Clara.
Conde dijo que se le envió a un reformatorio por sus ausencias crónicas a la escuela, y fue golpeado por Rivero y dos o tres reeducadores del reformatorio en 1981 ó 1982, debido a que peleó con uno de los aproximadamente 100 jóvenes en Maleza.
Una década después, agregó Conde, cumplía un nuevo término en la prisión de máxima seguridad Alambrada de Manacas, tambien en Villa Clara, cuando Rivero se apareció allí luego de un choque entre presos y guardias.
Rivero nos dijo que ya estaban cansados de todos los problemas, que no sabían qué iban a hacer y salió de la prisión, según Conde. Ni siquiera 30 minutos después trajeron perros para atacar a los presos. A él le mordieron un muslo, agregó.
Otro disidente de Placetas, Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez, dijo que nunca vio a Rivero abusar personalmente con los presos. Los oficiales de ese nivel se cuidan de esas cosas, agregó, porque ellos pueden ordenar a los guardias que abusen de los internos.
Antúnez agregó que el 19 de febrero de 1991, mientras cumplía una sentencia a 5 ½ años por propaganda enemiga en la prisión La Pendiente, en Villa Clara, se lo llevó a ver a Rivero por su negativa de usar los uniformes de la prisión un tipo de protesta usada por presos políticos.
Mira negro contrarrevolucionario, aquí no vamos a permitir eso, manifestó Antúnez, quien es negro, que le dijo a Rivero. Las veces que te lo quites (el uniforme), te lo vuelvo a poner a palos.
Rivero dijo a los guardias Llévenlo para la celda y si se quita la ropa, le parten la cabeza, agregó el disidente en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald. Antúnez agregó que él trató de quitarse las ropas y recibió una paliza tal que recuerda la fecha exacta.






























Mi Yahoo