WASHINGTON -- Pese a la avalancha de fondos de donantes ricos, los republicanos no lograron aplastar a Barack Obama y a los demócratas en las elecciones de Estados Unidos. ¿Valió la pena para los republicanos gastar todo ese dinero?
Obama resultó cómodamente reelecto, los demócratas sumaron dos escaños más a su mayoría en el Senado y además defenestraron al jefe republicano en el Congreso.
Claramente, estas son muy malas noticias para Karl Rove, quien fue el estratega del presidente George W. Bush y que acaba de tener un papel clave al recaudar enormes sumas de dinero para la campaña republicana a lo largo de Estados Unidos.
Sus dos organizaciones, el comité de superacción política (PAC) American Crossroads y otro vinculado a este, Crossroads GPS, canalizaron al menos $176 millones donados en propaganda anti-Obama y a favor de candidatos republicanos.
La Sunlight Foundation, que aboga por la transparencia en el gobierno y las elecciones, estimó que grupos externos dedicaron un total de $1,300 millones para influir en los resultados de la carrera electoral reciente.
En el caso de grupos de promoción de políticas públicas como Crossroads GPS, los gastos deben ser registrados pero la información sobre los donantes puede ser mantenida en reserva, alentando a conservadores multimillonarios a gastar sumas astronómicas sin ser identificados.
El magnate de casinos Sheldon Adelson reconoció haber dedicado $54 millones de su propio dinero a que Mitt Romney fuera elegido.
Pero de las 14 candidaturas republicanas patrocinadas por American Crossroads, solo ganaron tres.






























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