NUEVA YORK -- Camiones de basura, vehículos militares pesados y automóviles cubiertos de lodo avanzan lentamente por un vecindario en la zona ribereña de Staten Island que todavía no se recupera del impacto de la tormenta Sandy. Entonces aparece algo atípico: una camioneta deportiva impecable con tres pasajeros asomados por las ventanas para ver una casa sepultada por algas marinas.
Los residentes reconocen a los tripulantes de inmediato. Son turistas del desastre, gente atraída a la escena de una tragedia para ver en vivo las imágenes que ha visto en televisión.
Dos semanas después de que la tormenta azotó la región, siguen las tareas de limpieza en Nueva York y Nueva Jersey, que fueron los estados más castigados. En su punto álgido, la tormenta dejó sin electricidad a 8.5 millones de personas en 10 estados. Unos 73,000 usuarios seguían sin el servicio en Nueva York y Nueva Jersey el domingo, la mayoría de ellos en Long Island.
Pero la tormenta no sólo trajo oscuridad y desesperación, también atrajo a curiosos.
Es un poco molesto, dijo Chris Nasella, quien hizo una pausa mientras terminaba de limpiar una casa reducida a un cascarón en el primer piso. Yo lo haría también. Dudo que alguien no quisiera ver barcos tirados en las calles. Mientras no te corran de ahí, es algo increíble.
No había muchos turistas en el vecindario de Nasella el sábado. Las cuadrillas de limpieza han hecho un trabajo extenso. El vecindario sólo es accesible a través de calles obstruidas por vehículos formados en filas para cargar gasolina y el tráfico provocado por los semáforos que siguen sin funcionar.
Pero dejan una impresión.
Los mirones estuvieron increíbles la semana pasada, dijo Joanne McClenin, cuya casa se inundó más de 1,50 metros (cinco pies) la noche que impactó Sandy. Fue un poco ofensivo como dueña de la casa porque me sentí violada.
Long Island sin luz
Dos semanas después de la supertormenta Sandy, mientras que la mayoría de las compañías de servicios públicos han restaurado la electricidad a casi todos sus clientes, había el lunes una destacada excepción: una compañía de Long Island con más apagones casi 60,000 el lunes que todas las otras juntas.
Mientras las personas de Long Island echaban el lunes humo por el frío y la oscuridad, y se quejaron de que no podían recibir respuestas de la compañía, la Autoridad de Electricidad de Long Island (LIPA) dijo en su defensa que la tormenta fue peor de lo que nadie pudo imaginarse y que no sólo dañó las líneas eléctricas al aire libre, sino que causó inundaciones que afectaron las cajas de interruptores de las casas y los negocios.
LIPA también reconoció que un sistema desactualizado de computadoras para mantener notificados a los clientes se sumó a la frustración de las personas.
Pero algunos dicen que la compañía de servicios públicos administrada por el gobierno debió haber previsto esto. Ella fue recientemente criticada en un duro informe del estado por la poco estricta preparación del año pasado antes del huracán Irene y por un sistema de computación de 25 años que se usa para localizar los apagones y actualizar a los clientes.






























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