Una semana después de que Puerto Rico votara por primera vez en su historia a favor de la anexión a Estados Unidos surgen análisis que ponen en duda el triunfo real de esta opción, lo cual presagia que en el 2013 el Congreso en Washington ignorará el voto de esta isla caribeña.
El referéndum de la semana pasada sobre la relación que quieren los puertorriqueños con Estados Unidos consistió en dos preguntas que los opositores calificaron de antemano como confusas: la primera, si los ciudadanos estaban de acuerdo con la situación actual de Estado Libre Asociado (ELA), donde 52 por ciento respondió que No, coincidiendo así independentistas y anexionistas.
La segunda pregunta se centró en consultar si querían la estadidad (anexión a Estados Unidos), la independencia o un Estado Libre Asociado Soberano, algo que en derecho internacional daría más autonomía a Puerto Rico, en una especie de alianza con Estados Unidos.
Esta última opción se asemejaría a la situación de Andorra, el pequeño país del suroeste de Europa, cuya jefatura de Estado la comparten el obispo de la Seo de Urgel, catalán, y el presidente francés, aunque este pueblo tiene la nacionalidad andorrana.
Mientras, los puertorriqueños que viven en la isla son desde 1917 ciudadanos estadounidenses pero su relación con Estados Unidos es colonial, según lo declarado por la ONU, ya que no gozan de los mismos derechos que el resto de los estadounidenses.
La estadidad obtuvo el martes pasado 61 por ciento de los votos y fue interpretada como un triunfo inédito de la opción por la anexión como estado 51 de Estados Unidos, luego de que en tres consultas anteriores realizadas en 1967, 1993 y 1998, los votantes prefirieran mantenerse como Estado Libre Asociado, estatus aprobado en 1952.
Pero la verdad es que si sumamos el 3 por ciento que votó por el Estado Libre Asociado Soberano, más el 5por ciento por la independencia y las más de 472,000 boletas en blanco entre 2.4 millones de electores, el porcentaje que apoyó la anexión baja a casi 46 por ciento, explicó Javier Colón Morera, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Puerto Rico.
Además, el principal impulsor de esta consulta era el gobernador saliente Luis Fortuño, del Partido Nuevo Progresista (pro estadidad), quien perdió frente al líder opositor del Partido Popular Democrático (PPD), Alejandro García Padilla, partidario de mantener el estatus actual.
Según Colón Morera, la ambigüedad del resultado en la segunda pregunta del referéndum y el voto contra Fortuño serán los factores más obvios para que el Congreso de Estados Unidos ignore esta votación y no se someta a discusión una vez comiencen las sesiones en enero.
Dos congresistas estadounidenses de origen puertorriqueño, Luis Gutiérrez, demócrata por Illinois y Nydia Velázquez, demócrata por Nueva York, calificaron la votación de la semana pasada como un proceso no transparente y aseguraron que esta votación no tendrá seguimiento en el Congreso.






























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