Golazos, tambores, emoción e intensidad se vivieron en el triunfo 3-1de Nigeria sobre Venezuela, la noche del miércoles ante 13,372 fervorosos aficionados en el estreno del Marlins Parks como escenario para el fútbol.
Mucho castigo para la vinotinto que llevó todo el peso del partido.
Pero así es el fútbol: premia al que mejor define.
Ideye Brown (48), Igiebor Nosa (53) y Onazi Ogenyi anotaron para las Aguilas Verdes y Frank Feltscher (69) para la vinotinto.
Fue una noche interesante e inolvidable en el Gigante de la Pequeña Habana. Los hinchas venezolanos tomaron el estadio y lo adornaron con banderas tricoles y camisetas vinotinto. Una banda con tambores y trompetas puso música toda la noche.
Un puñadito de nigerianos en las tribunas se hizo notar apenas en cada gol de las Aguilas.
Se jugó a la de verdad. Por momentos no parecía un partido amistoso sino uno de las eliminatorias mundialistas. Hasta hubo conatos de pelea.
Oswaldo Vizcarrondo se trabó en un duelo aparte con los delanteros nigerianos. Y los jugadores africanos al final se tiraban al suelo tratando de hacer tiempo para que terminara el partido como si se tratara de un choque mundialista.
El Marlins Park aprobó largamente el examen para ser también escenario de fútbol, y en ese sentido tiene un futuro promisor.
Desde el principio, Venezuela mostró su buen juego de conjunto, estuvo más ordenado que el rival y siempre fue para adelante en pos de crear situaciones de gol.
Venezuela llegó muchas veces al arco rival, especialmente por la izquierda, desde donde salía la pelota para crear peligro en la portería de Ejide Austine, el arquero y capitán de Nigeria.
El capitán Juan Arango probó varias veces de larga distancia, tratando de sorprender a Austine.
Nigeria, por su parte, respondió con un juego físico y rápido, y de esta forma, los aficionados pudieron ver un partido dinámico, movido y
emotivo.
Apenas a los tres minutos de reanudado el partido tras el descanso, Brown anotó el primer gol en la historia del Marlins Park y la estatua de peces se encendió como cuando se conecta un jonrón.
La jugada surgió por la derecha, cuando Kwambe Solomon alargó la pelota hacia la punta donde estaba Nosa, quien sacó un pase por bajo que aprovechó Brown para tocar el balón al fondo de las mallas del arco defendido por Daniel Hernández.
Cuatro minutos después, Nosa marcó un auténtico golazo cuando remató la bola en el aire y desde unos 35 metros venció de manera inobjetable al golero Hernández.
A los 54 minutos, Salomón Rondón aprovechó un pase de Arango, paró la pelota con el pecho y anotó. El árbitro señaló la mitad de la cancha,pero luego un asistente le indicó que el delantero venezolano había tocado el balón con la mano y anuló el tanto.
El partido ganó en intensidad. Venezuela empezó a empujar con todo en pos de descontar la ventaja, y abrió espacios. Los africanos sacaron provecho de su velocidad y con la ventaja empezaron a jugar con más soltura.
Su juego fue muy grato a la vista y la defensa venezolana tenía problemas para frenarlos.
Hernandez realizó dos atajadas monumentales y salvó a Venezuela de una tercera caída.
Arango robó una pelota, y pasó con maestría a Feltscher que con un tiro cruzado bajo venció a Austine.
Cuando los nigerianos pedían la hora, Ogenyi capitazó un servicio y desde el punto de penal superó a Hernández.




























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