Rodríguez también ofreció negociar acuerdos en áreas de interés mutuo, como el contrabando de drogas y personas, el terrorismo, la migración, los desastres naturales, el medio ambiente y los servicios postales, pero no hizo mención a los derechos humanos o la democracia.
Un elemento esencial en esta agenda, agregó el ministro de Relaciones Exteriores, es la liberación de los cinco cubanos condenados por cargos relacionados con el espionaje en Miami. La Habana reclama que ellos trataban de evitar posibles actos de terrorismo por parte de los exiliados.
Un acto de justicia, o al menos una solución humanitaria, traería la gratitud de mi pueblo y una respuesta de nuestro gobierno, destacó Rodríguez, sin mencionar a Gross por nombre pero indicando claramente un posible cambio.
Los partidarios de Gross se quejaron recientemente de que mientras el gobierno cubano se ha referido indirectamente muchas veces a un posible cambio por los espías, nunca ha colocado una propuesta de cambio directamente sobre la mesa.
El residente de Maryland, de 63 años de edad, fue arrestado a finales del 2009 después de dar a judíos cubanos tres teléfonos satelitales pagados por los programas pro democracia de la USAID. La Habana ha proscrito los programas, diciendo que son parte de una campaña estadounidense para derrocar al sistema comunista.
Los casos de Gross y los espías cubanos bloquean el camino de las negociaciones, dijo Smith, quien ha criticado la mayoría de las sanciones estadounidenses contra La Habana. Es un punto muerto. Tenemos que superar esto de alguna forma.






























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