La tercera urbe suiza por población es también considerada la ciudad suiza de la cultura. Basilea, situada en la triple frontera entre Francia, Alemania y Suiza, se ha consolidado como unos de los centros europeos de la cultura contemporánea gracias a su red de 40 museos, decenas de esculturas al aire libre y cientos de edificios diseñados por los arquitectos más famosos. Eso sí, las calles de su casco histórico siguen conservando el sabor del siglo XV.
El viajero que llega a la ciudad, especialmente si lo hace desde una gran ciudad, puede sentir en los primeros minutos que Basilea no ofrece mucho. Nada más lejos de la realidad, lo que ocurre es que el carácter tranquilo y sobrio de la ciudad, y su tamaño humano, hacen que Basilea tenga su propio ritmo.
La mejor forma de comenzar a descubrir a esta capital suiza es sentarse en la orilla del Rin cerca del Mittlere Brücke, o puente central, o en sus paseos aledaños, para contemplar el caudaloso río con la catedral de fondo. Otra opción interesante es comenzar por el mirador situado debajo de la catedral o desde la torre de este mismo monumento, al que se puede subir para obtener una vista completa de Basilea.
Cualquiera de estos dos enclaves son interesantes para empezar a conocer la ciudad. Los recorridos se pueden hacer escuchando en el teléfono móvil la historia y eventos que han marcado su historia, mediante una aplicación gratuita que existe para Apple o Android (www.myswitzerland.com/es/city-guide-basilea-app.html). Para quienes prefieran las visitas guiadas, la oficina de turismo las ofrece todos los sábados hasta abril, y los domingos se ofrece una visita guiada en un tranvía de época (www.basel.com).
Cualquier guía, y sobre todo cualquier basiliense, le confirmará lo orgullosos que están de sus museos y del arte público. Durante el siglo XX, Basilea se convirtió en un museo al aire libre. No por casualidad Art Basel, que se celebra en junio, es la feria más importante del sector en Europa. Y esto explica, al mismo tiempo, una oferta cultural que alcanza los 40 museos, casi uno por cada 5,000 habitantes.
La ciudad presenta una oferta diversa de museos, desde los más grandes como el Kunstmuseum Basel, dedicado a la pintura y ubicado ya en la zona nueva de la ciudad, pasando por el Antikenmuseum, con piezas de Grecia y Egipto, o especializados como el Museo Tinguely, dedicado al escultor que creó las famosas fuentes situadas delante del Centro Pompidou en París. Pero junto con éstos, hay otros más mundanos u originales como el museo del papel o el museo con la mayor cantidad de osos de peluches del mundo.
El recientemente ampliado Museo de la Cultura, situado en la misma plaza de la catedral, ha sido muy comentando últimamente, no solo por su contenido sino por la nueva construcción, polémica, de los arquitectos famosos Herzog & de Meuron, quienes, por cierto, nacieron en esta ciudad.
Y es que, en su apuesta por el arte, la ciudad ha invitado en las últimas décadas a todos los grandes arquitectos internacionales a dejar en Basilea su arte en forma de edificios. Renzo Piano, Alvaro Siza, Zaha Hadid, Frank Ghery o Mario Botta son solo algunos de los muchos arquitectos aquí representados. Existe un folleto gratuito con recorridos y explicación de la arquitectura contemporánea en Basilea, también disponibles en castellano (www.basel.com/es).




























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