Hay personeros en la oposición venezolana que califican de abstencionistas a los que critican al Comando Venezuela por ser tan complacientes a la hora de admitir la derrota en las elecciones presidenciales. También tratan de descalificarlos por señalar fallas en la administración de ese caudal tan importante de votos que representó el 45% de los votos, ello sin contar los sufragios anulados a nombre de organizaciones como Piedra y la candidata María Bolívar. Estas boletas fueron desechadas en cantidades que a pesar de lo información vertida por el CNE hay quienes afirman pasa largo de las setecientas mil; monto suficiente junto a otras limitantes para pensar que Capriles sería el ganador del cotejo si otras fuesen los rectores en Venezuela.
Ha quedado como una burla la actuación de los funcionarios en cuestión que conforman la mayoría oficialista al aceptar que los apoyos, una vez presentada la candidatura presidencial, fuesen retirados contraviniendo la norma. Los adalides oposicionistas simplemente se quitaron de la boca el mensaje nacional de la noche a la mañana para elevar como único el contenido regional. La importancia de esa cifra es, a juzgar por lo voceros, cada vez de menor vigencia y siente el concurrente que equivocadamente ha sido dejado de lado el resultado de octubre, permitiendo de esa forma la supremacía al reconocido mandador quien una vez más impone la agenda del país. A Chávez hay que acorralarlo día a día y sin cuartel, pregona la resentida sociedad.
¿Es esto conveniente?, se preguntan muchos. Estratégicamente es provechoso no mencionar que perdimos o nos robaron con Chávez, inquieren otros. Ante tales interrogantes, la respuesta es no. Los adversarios del barinés que sufragaron lo hicieron por un modelo de tutela inspirado en el joven conductor de la circunscripción capitalina, por el respeto a la constitución nacional, como norma de conducta los derechos humanos, unión familiar como práctica de convivencia, la igualdad de oportunidades como fuente de trabajo, un alto a la discriminación ideológica, y lograr silencio ante la conmiseración de la fe, entre otras tantas aspiraciones. No se indujeron los hijos de Bolívar en una cruzada puntual que expiraría a las 12 de la noche del 7 de octubre. Creo que ese caudal apetecido por el comunismo, unido a quienes no pudieron sufragar por las triquiñuelas cometidas, como la operación espía del PSUV constituida en mesa de información y contención, constituyen la fuerza de largo aliento necesaria que hará posible un cambio en el futuro, a pesar de la miope estrategia.
Vendrá un cabecilla de la nueva era quien recogerá ese 45% que los aspirantes en regiones soslayan nombrar y recorrerá el país prodigando los favores de la gesta democrática que hoy pretenden mantener adormecida. Este exigirla a las fuerzas de la sociedad imperante el respeto por la democracia representativa, y el castigo a quienes han violentado la carta magna. Partir hacia las regiones con el palmarés nacional es avanzar sustentado en un capital que hará reflexionar y pensar que si es posible salir del ámbito administrativo de este desacertado gobierno de Hugo Chávez. Por demás es cierto que no es lo mismo salir de cero por rechazar la herencia octubresina en gobernaciones donde los aspirantes no las tienen todas consigo, que mostrar lo que muchos indecisos y componentes por necesidad del régimen creen: si es posible revertir el socialismo del siglo XXL
Esta orfandad de liderazgo patriota trae como todas las desilusiones una suerte de acciones desvinculadas del Comando Venezuela llenas de buenas intenciones y procederes que sin duda ponen muy alto el intrínseco amor que sentimos por la patria y por igual ausencia de egoísmo por el beneficio del colectivo.
Quienes dentro del tiempo exigido por la ley solicitaron la nulidad de la escogencia unitaria, han elaborado una hoja de ruta que va más allá del acto electoral, en la convicción que mantienen sobre la existencia del manipulado voto digital como consta en el voluminoso expediente. Temen ellos que cita tras cita se repita el procedimiento y más cuando los profesionales universitarios sobre informática desganados por el Comando Venezuela guardan un preocupante silencio ante las públicas denuncias. Plantean votar, pero el objetivo no es puramente electoral; se trata de rescatar las libertades y el estado de derecho principios que hoy vivimos en preocupante deterioro por una conchupancia de la clase política electorera.
El abandono al tema originario ha traído sus coletazos en el exterior. En la ciudad de Miami los destituidos jerarcas por la base en asamblea intentarán en breve subrogarse por asalto las funciones de conducción. Estos están como Chávez; la meta es eternizarse en el poder.


























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