PEKIN -- Las esperanzas de que el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), clausurado esta semana, diera cabida a más mujeres en puestos de poder se vieron frustradas al darse a conocer que no habría ninguna en el Comité Permanente, el mayor órgano de poder, y disminuiría su número en el Comité Central.
“La semana del XVIII Congreso del Partido Comunista (PCCh) fue desmoralizadora para las personas que creen que las mujeres deben desempeñar un papel más importante en la política china”, explica a Efe la analista política Quint Simon desde la delegación de Pekín de la consultoría estadounidense APCO Worldwide.
De las 33 mujeres que han conseguido acceder al Comité Central del Partido, uno de los órganos de poder de China con 205 miembros titulares y 171 suplentes, sólo 10 se encuentran entre los integrantes de pleno derecho; el resto, forma parte del “banquillo”.
Las cifras, además, reflejan un retroceso: en el anterior congreso, el XVII celebrado hace cinco años, fueron tres mujeres más las que consiguieron un asiento en el citado Comité.
Pero no sólo la cota de poder conseguida evidenció la brecha de género en la política china, sino también el trato que se dio a la mujer durante la celebración del congreso en Pekín.
“’Las líderes chinas y las periodistas se convierten en un hermoso paisaje para el Congreso del Partido’ fue el título de la serie de fotografías publicada por el Diario del Pueblo la semana del Congreso, en la que se retrataba a mujeres reporteras y también políticas en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, donde se celebró el cónclave”, destaca la analista Simon.
No obstante, esa no fue la imagen que se quiso llevar en días previos a la apertura de las sesiones, cuando diversos medios oficiales hicieron hincapié en que era la primera vez que “el Congreso debatiría sobre la igualdad como una política clave para el país”.
Algunas delegadas así lo confirmaban durante el encuentro, como una política de Shanghai quien, en declaraciones a Efe, destacó que “el rol de la mujer estaba en la mesa de los debates” y auguró que se producirían “cambios y sorpresas” en esta transición política.
La única sorpresa, sin embargo, fue la entrada de una mujer más -hasta ahora sólo había una- en el Politburó, otro de los órganos de gobierno del país y el segundo por orden de importancia con 25 miembros.
Fue Sun Chunlan, secretaria del Partido en la provincia sureña de Fujian, quien logró un hueco en la lista del Politburó contra todo pronóstico y quien acompañará a Liu Yandong, consejera de Estado, frente al resto de varones.
Es por este último dato que algunos miembros del recién estrenado Comité Central defienden los logrosen materia de igualdad. “Cada vez le damos más relevancia al puesto que tienen que ocupar las mujeres”, asegura un delegado apellidado Li.
Su visión resume la barrera de género existente en el país, y que, en el caso de la política, es aún más notable: “China necesita gente más fuerte para la política y las mujeres son más débiles”.
“Además -incide-, la situación es así en todo el mundo. Los hombres ocupan más lugares de liderazgo, no sólo pasa en China”, defiende el delegado chino.
Li hace también referencia a las desigualdades entre las zonas rurales del país y las ciudades: “En las grandes urbes hay más mujeres con altos cargos”.




























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