QUITO -- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, buscará la reelección el 17 de febrero ante el banquero Guillermo Lasso, quien se perfila como su mayor rival, y dos exmandatarios derrocados durante la época de mayor inestabilidad del país, aunque con pocas probabilidades de hacerle sombra.
Correa, en el poder desde 2007 y que busca extender su mandato hasta 2017, lidera todas las encuestas de intención de voto. La más reciente, de Cedatos-Gallup, le otorga 56%, frente a 23% del derechista Lasso y 9% del exgobernante Lucio Gutiérrez (2003-2005).
El actual presidente es el que más ha durado en el cargo desde 1996, período en el cual Ecuador tuvo ocho mandatarios, incluido él, que ha logrado mantener la estabilidad económica (el PIB creció 7,8% en 2011) y renegoció los contratos con las multinacionales para asegurarse el control de la producción petrolera, en el marco de una Constitución de corte socialista promulgada en 2008.
Sin embargo, Correa, de 49 años, es acusado de autoritario por sus detractores, especialmente por la agria disputa que mantiene con un sector de la prensa, al que acusa de conspirar para desestabilizarlo, y su rudeza verbal contra la oposición.
“El candidato inmediato va a ser Lasso y la lucha es por llegar a la segunda vuelta, en donde puede pasar cualquier cosa. Correa y Lasso son los que tienen una posición ideológica medianamente coherente”, dijo este viernes a la AFP Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
Basabe considera improbable que la oposición converja en un aspirante único, como sucedió en Venezuela con Henrique Capriles. Ni siquiera lo ve posible para los comicios de 2017, pues a su juicio los actores ecuatorianos están “ideológicamente muy distantes” unos de otros.
Lasso, de 57 años, plantea una mayor apertura de Ecuador hacia los mercados internacionales y políticas para crear empleo y emprendimientos.
Fue gobernador de la provincia de Guayas (suroeste) entre 1998 y 1999, tras lo cual se desempeñó durante poco más de un mes como ministro de Economía del presidente Jamil Mahuad, derrocado en 2000 en medio de una grave crisis bancaria que derivó en la dolarización de la economía.
También fue asesor de Gutiérrez, quien igualmente fue sacado del cargo en medio de una revuelta popular en 2005.
El período de inscripción finalizó el jueves con el registro de ocho aspirantes entre los que figuran, además, el expresidente populista Abdalá Bucaram (1996-1997), el magnate Alvaro Noboa, los izquierdistas Alberto Acosta y Norman Wray -antiguos aliados de Correa- y el derechista Mauricio Rodas.
Según Gallup, Bucaram (destituido en 1997 y desde entonces asilado en Panamá) tiene un 1% de apoyo, Noboa 3% y Acosta -con el respaldo de los indígenas- 8%.
Ahora el Consejo Nacional Electoral (CNE) deberá calificar las candidaturas, para lo cual cuenta con un mes, un proceso que tiene en vilo a Bucaram y a Noboa, envueltos en problemas legales.
Al exgobernante lo aguardan procesos por peculado, que él asegura ya prescribieron, mientras que el empresario bananero -quien busca la presidencia por quinta vez- enfrenta un cobro coactivo de 98 millones de dólares por concepto de impuestos.
La defensa de Bucaram alega que al no existir una sentencia en firme en contra del exmandatario, éste puede postularse, en tanto que si el CNE valida su inscripción, automáticamente quedará con inmunidad y podrá regresar a Ecuador. Noboa esgrime argumentos similares.
“No creo que Gutiérrez o Noboa sean candidatos con una opción real a nivel de la Presidencia, pero sí podrían serlo en la Asamblea (legislativa)”, estimó Basabe.
El partido de Gutiérrez, Sociedad Patriótica, tiene el segundo bloque más importante en el Congreso detrás del movimiento oficialista Alianza País, que sin embargo no alcanza la mayoría absoluta, por lo que Correa se ha planteado las elecciones legislativas -que se realizarán también el 17 de febrero- como uno de sus mayores desafíos.






























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