El lugar era apenas un almacén con una puerta levadiza de metal, localizado sobre la avenida 74 del suroeste, una calle industrial con talleres de autos y camiones cerca del Bird Road Art District Walk. Pero la fotógrafa Isabel Sierra vio mucho más que eso: en aquel viejo almacén podría materializar el proyecto en el que ha trabajado por varios años. Y lo logró.
Este sábado la puerta de metal será elevada para inaugurar la sede de la Cuban American Phototeque Foundation (CAP), una organización sin fines de lucro que busca brindar un hogar permanente a la fotografía histórica y artística en Miami.
Queremos promover la fotografía como arte y darles su lugar a los fotógrafos, dijo Sierra, directora y co fundadora de la organización. La Fototeca va a ser un poco de escuela, biblioteca, y galería.
CAP inicia con la exhibición Cuba 70, 80, 90 una muestra de imágenes tomadas por más de 20 fotógrafos cubanos que ilustran la segunda mitad del siglo XX dentro y fuera de la isla.
La exposición es también una reunión de talentos. Tres de los fotógrafos cuyas obras serán exhibidas ya fallecieron. Los demás, con excepción de Humberto Mayol, dejaron Cuba hace años.
Muchos de estos fotógrafos se conocieron en otra fototeca, la de la Habana, inaugurada en la década del 70. Allí aprendieron técnicas, compartieron consejos y exploraron la fotografía como arte, gracias a la asistencia del matrimonio de artistas María Eugenia Haya (fallecida) y Mario García Joya.
Mayito y Marucha, como los llamaban cariñosamente, nos dieron una oportunidad extraordinaria al traer la educación fotográfica a Cuba, contó Sierra, quien fue discípula de la famosa fotógrafa y el director de cine. Gracias a Marucha pudimos conocer fotógrafos famosísimos que venían a visitar y dar charlas y nos traían libros y filmes, recordó Sierra que emigró a Miami en 1994. La situación en Cuba era precaria pero había mucho talento.
Los fotógrafos de aquella generación eran en su mayoría autodidactas.
A veces venían artista que veían el trabajo que se hacía en Cuba y se sorprendían, dijo. Algunos se preguntaban cómo puede ser que fotógrafos que piden un rollo prestado puedan tomar 10 fotos excelentísimas con un mismo filme.
En la casa colonial frente al Parque Habana (donde estaba la fototeca) fotógrafos jóvenes que apenas habían publicado su trabajo en prensa, empezaron a reconsiderar sus talentos y a organizar sus imágenes temáticamente.
Tal fue el caso de Carlos Mayol hermano de Humberto Mayol. Ambos trabajaban para un popular periódico cuando su padre, el también fotógrafo Humberto Mayol, les presentó a Haya, quien se convirtió en la mentora de los hermanos.
Un día Marucha me dijo, tráeme las fotos tuyas para verlas y yo le llevé como 200, conto Carlos, quien reside en Miami. Ella escogió unas 17 porque vio que tenían una visión humorística y fue ahí cuando yo mismo pude ver que ese tema me gustaba. Desde entonces los hermanos Mayol se inclinaron por la fotografía artística, lo cual los llevó a exhibir en varios países. En el 1994, Carlos y Humberto visitaron Houston, Texas para la Bienal de Fotofest, un prestigioso festival de fotografía.





























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