Ciudad de Panama -- Enormes camiones amarillos de volteo parecen juguetes marca Tonka en una montaña de arena mientras sacan toneladas de tierra y rocas de basalto de color ladrillo de un tajo de 56 pies en el suelo, que se convertirá en un nuevo canal de acceso en la expansión de $5,250 millones del Canal de Panamá.
Los camiones continúan subiendo ruidosamente por cuestas enlodadas mientras una tormenta se acerca con rapidez y nubla el horizonte. La lluvia pone en desbandada a los trabajadores que vacían hormigón para un ciclópeo conjunto de esclusas que levantarán barcos de grandes dimensiones en su tránsito a través del angosto Istmo de Panamá, pero regresan al trabajo tan pronto como vuelve a salir el sol.
Para abril del 2015, todo estará bajo el agua, listo para los navíos cada vez más grandes que están revolucionando el comercio internacional. Se espera que la expansión duplique la capacidad del canal.
La meta del 2015 tiene unos seis meses de retraso, pero los puertos de Estados Unidos están todavía apresurándose por alistar sus canales para el paso de los llamados barcos post-Panamax, y algunos afirman que se alegran de contar con un respiro. En este momento, los puertos de Baltimore y Norfolk, Virginia, son los únicos de la costa este que cuentan con canales lo bastante profundos para acomodar a los nuevos navíos cuando están cargados a toda capacidad.
Es una carrera en busca de aguas profundas, en las que puertos de toda la costa este, incluyendo el Puerto de Miami, de Everglades, y del Golfo de México hacen planes para dragar sus canales, reforzar sus muelles o conseguir fondos para renovaciones con el objetivo de recibir a los grandes barcos. Muchos no estarán listos para cuando el agua inunde las nuevas exclusas.
El Puerto de Miami está más adelantado que muchos otros, y tiene la esperanza de que este adelanto y su posición como el primer puerto importante de EEUU al norte de Panamá haga de él un punto de escala preferido para los barcos post-Panamax.
Los puertos latinoamericanos y caribeños están también tratando de buscar maneras de sacar provecho a la expansión.
Mientras esta nueva fase de la construcción del canal se acerca a su fin, con 13,000 personas trabajando las 24 horas del día, se ha renovado el interés en preservar la historia de la antigua Zona del Canal de Panamá, así como el legado de aquellos que trabajaron y murieron en la construcción de la vía marítima.
Aunque el Canal de Panamá de 50 millas de largo ha brindado un atajo marítimo entre el Atlántico y el Pacífico durante los últimos 98 años, ya está al máximo de su capacidad.
Este año, se espera que embarcaciones de todas partes del mundo transportando carros de Japón, frijoles de soya y trigo del corazón de EEUU, tanqueros de petróleo e inmensos navíos de carga transportando el producto de las fábricas chinas a los minoristas estadounidenses lleven un récord de 332 millones de toneladas de carga a través de esa vía acuática, indicó Jorge L. Quijano, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá.
Eso es sólo unos 20 millones de toneladas menos de la capacidad máxima del canal, afirmó. El canal es asimismo popular entre las líneas de cruceros, y se están construyendo docenas de cruceros que exceden los límites actuales del canal.






























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